Ucrania está cazando drones rusos con una técnica de 1910: una escopeta de dos cañones donde solo uno apunta al enemigo
Publicado el 02/04/2025 por Diario Tecnología Artículo original
Poco antes de que diera comienzo la Primera Guerra Mundial, el nombre del comandante Cleland Davis, de la Armada de los Estados Unidos, comenzó a aparecer en círculos militares. La razón: la destreza con la que había desarrollado un arma que acabaría llevando su nombre. Aquel diseño conectaba dos cañones uno tras otro, con el primero orientado hacia atrás cargado con balas de plomo y grasa del mismo peso que el proyectil del otro cañón, actuando como contraataque.
En Ucrania han recordado su figura.
Drones con cañones Davis. En las cercanías de Bajmut, el 2.º Batallón Motorizado de la 30.ª Brigada Mecanizada de Ucrania ha desplegado un “novedoso” sistema de defensa aérea: drones armados con escopetas de doble cañón capaces de abatir otros drones enemigos en pleno vuelo.
Sí, el diseño está basado en el de Davis, y de ello dan fe una serie de vídeos difundidos por la unidad, donde se observa cómo estas plataformas interceptan y derriban drones rusos, principalmente DJI Mavic, utilizados comúnmente para misiones de reconocimiento o bombardeo. Estas acciones forman parte de una de las mayores colecciones documentadas de duelos aéreos entre drones, reflejando la rápida evolución de la guerra tecnológica en el conflicto ucraniano, en este caso con una vuelta al pasado.

Tecnología de la IGM. Como decíamos, el diseño de estas armas, basado en el principio de cañones sin retroceso ideados por Cleland Davis en 1910, permite a los drones disparar desde un extremo mientras un segundo cañón opuesto genera un contrapeso que estabiliza la plataforma al evitar el retroceso.
La efectividad radica en la dispersión de perdigones más que en la precisión, convirtiéndose en una solución ideal para derribar drones comerciales como los Mavic y luego hacerse con ellos. Al parecer, aunque carecen de mecanismos de recarga automática, estas unidades están demostrando ser un recurso de lo más valioso en la guerra de desgaste aérea que se libra a baja altura sobre el Donbás.
Improvisación y descentralización. Lo hemos contado en otras ocasiones. La guerra en Ucrania ha propiciado los mayores avances hasta la fecha en el desarrollo de drones de combate. En el caso que nos ocupa, la innovación no es exclusiva del 2.º Batallón. Otras unidades, como la Brigada Presidencial de Ucrania y organizaciones civiles como LesiaUA, han desarrollado prototipos similares desde finales de 2024.
Del mismo modo, fabricantes rusos ya habían experimentado con drones armados con cañones, aunque siempre versiones simples de doble dirección. Esta dinámica de adaptación y contra-adaptación ha generado una verdadera carrera armamentística improvisada, alimentada por la descentralización y flexibilidad de la industria de drones ucraniana, donde soldados, voluntarios y pequeñas empresas diseñan, prueban y perfeccionan modelos constantemente.
Estrategias y una pregunta. El uso de estas plataformas no solo muestra la capacidad ucraniana de desarrollar soluciones eficaces con tecnología accesible, sino que también pone en evidencia una debilidad de las grandes potencias, especialmente de la OTAN.
Mientras que Occidente ha centrado sus esfuerzos en el desarrollo de armamento sofisticado y costoso, Ucrania demuestra una vez más que sistemas relativamente simples y de bajo coste, como las escopetas montadas en drones, pueden ser decisivos en escenarios de combate asimétricos. Una lección que ha generado preocupación entre analistas que advierten que la superioridad tecnológica no siempre garantiza eficacia frente a tácticas adaptativas y soluciones ingeniosas surgidas directamente del campo de batalla.
Incluso de la Primera Guerra Mundial.
Imagen | Sandia Labs, Motorized Battalion of Ukraine, U.S. National Archives and Records Administration
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