Meterse café por el culo no es buena idea, según la ciencia
Publicado el 05/04/2025 por Diario Tecnología Artículo original
El café es un alimento repleto de beneficios para la salud que no conocíamos hasta hace no demasiado. Sin embargo, introducírselo por el ano no está en la lista de lo que la evidencia científica recomienda para obtener sus propiedades. Y no sólo para una dosis más directa de cafeína, sino para tratar el cáncer.
Son los enemas de café, y pueden hacer más mal que bien.
PEC. Literalmente. Si hubiera que escribir una ‘guía para hablar joven’ estos últimos años, una expresión que no podría faltar es ‘PEC’. Es el acrónimo de “por el culo”, una modernización (y vulgarización, dependiendo de a quién preguntemos) del ya clásico “me mola mucho”. En el caso del café, es algo que se está llevando a la práctica de un modo curioso: enemas.
‘Las cerebritis’. Estas lavativas de café se pusieron de moda hace unos años debido a los consejos de la actriz y empresaria ‘wellness’ Gwyneth Paltrow. A través de su marca Goop -centrada en el estilo de vida y en el bienestar alternativo y la belleza holística-, la actriz ha vendido varios productos de cosmética y bienestar, pero también otros de lo más controvertidos.
Por un lado, huevos de jade y vapores vaginales para la salud íntima. Por otro lado, el Implant-O-Rama. Este último es un nombre curioso para algo mucho más sencillo de describir: enemas de café. Su precio está al nivel del mejor café de especialidad: 150 dólares. Estos productos han sido criticados por la comunidad científica porque carecen de respaldo y no es tanto que puedan ser perjudiciales para la salud, sino que hay gente que sustituye tratamientos que respalda la evidencia para pasarse a estas prácticas pseudocientíficas.

Para muestra, la realeza. Hay un ejemplo real. Literalmente. En febrero del año pasado se anunció que Carlos III, rey de Inglaterra, había sido diagnosticado con cáncer. No se especificó qué tipo de cáncer era, pero el monarca empezó a seguir un tratamiento convencional mientras desempeñaba sus funciones. Hace unos días, sin embargo, la historia dio un volantazo: Carlos III fue noticia porque, según fuentes cercanas, dejaba la terapia convencional -la quimioterapia- y apostaba por soluciones alternativas.
¿Qué soluciones? Pues las que dicta la Terapia Gerson. Se trata de un tratamiento alternativo creado por el médico Max Gerson en 1930 diseñado para tratar tanto el cáncer como otras enfermedades degenerativas. El tridente se basa en dieta vegetariana y baja en sodio con una cantidad ingente de zumos naturales diarios, suplementos como vitaminas, enzimas y extractos para apoyar la desintoxicación y la joya de la corona: enemas de café.
Detox. Gerson considera que el cáncer aparece fruto de un deterioro metabólico del cuerpo y se refleja en un tumor. Por tanto, restaurando el equilibrio metabólico al eliminar toxinas y fortalecer el sistema inmunológico, el cáncer se diluye. Claro, se echó a la evidencia científica encima porque no había estudios clínicos controlados que demostraran la eficacia de este método para no ya para curar el cáncer, sino para mejorar la calidad de vida de los pacientes.
El Instituto Nacional del Cáncer ha realizado estudios, concluyendo que los casos reportados no ofrecen pruebas objetivas de beneficios terapéuticos y, además, es un tratamiento extremadamente caro. Cuando Carlos era aún príncipe de Gales, elogió la terapia Gerson en un discurso sobre terapias complementarias relacionadas con el cáncer ante el Real Colegio de Obstetras y Ginecólogos.
La teoría tras los enemas de café apunta a que ayudan a desintoxicar el cuerpo mediante la estimulación del hígado y los conductos biliares. La cafeína se absorbe a través del recto y dilata los conductos, facilitando la eliminación de las toxinas acumuladas por el metabolismo celular. Además, alivia el dolor y mejora el sistema inmunológico. Y hay defensores que afirman que los médicos los usaban en la Segunda Guerra Mundial o en la guerra de Crimea para aliviar el dolor de los soldados.

Y llegó la ciencia. El Instituto Nacional del Cáncer o el Cancer Research de Reino Unido han comentado que no hay evidencia científica alguna que respalde esas afirmaciones. Y la FDA estadounidense, directamente, no aprobó el uso de estas prácticas para tratar enfermedad alguna. Es algo a lo que profesionales y la comunidad médica ha dado la espalda debido a esa falta de evidencia y a que el cuerpo humano ya posee órganos como el hígado o los riñones encargados de esa desintoxicación.
Más mal que bien. Bien, aquí entramos en un terreno espinoso porque estas teorías alternativas pueden estar “bien” siempre que se combinen con las que tienen respaldo científico. Beber agua con azúcar puede tener un efecto placebo positivo para un paciente siempre que éste no abandone la medicina respaldada por la ciencia. El problema de los enemas de café es que ya no es que haga algo positivo, sino que puede ser contraproducente.
Especialistas en el aparato digestivo han advertido que esta práctica puede ser peligrosa incluso en personas sanas debido a una serie de efectos adversos que no suenan demasiado bien. Inflamación de colon o recto, infecciones como septicemia, desequilibrios electrolíticos, quemaduras rectales y perforaciones intestinales están en la lista de riesgos.
Not all enemas. Pero, pese a toda esa evidencia científica e información, sigue habiendo defensores de estas prácticas alternativas a la medicina convencional. Y figuras públicas que lo publicitan y se someten a ellas. Pero algo importante en este asunto es que los enemas, en algunos casos, son necesarios. Es decir, se trata de un procedimiento que consiste en insertar un líquido en el recto para vaciar el intestino antes de las cirugías, en casos muy severos de estreñimiento o como parte del tratamiento de personas con inflamación intestinal.
Al final, viendo el caso de Carlos III no puedo no pensar en una frase del humorista Ricky Gervais en uno de sus millonarios y ácidos monólogos de Netflix en el que afirma que le parece muy bien que alguien con una enfermedad recurra a prácticas alternativas siempre que lo haga mientras se somete a un tratamiento que tiene el respaldo de la evidencia científica.
Al final, parece que la mejor forma de disfrutar el café sigue siendo la de siempre: por la boca.
Imágenes | Helen4780
utm_campaign=05_Apr_2025"> Alejandro Alcolea .