Tres viejos coupés que desprenden personalidad a raudales
Publicado el 31/08/2025 por Diario Tecnología Artículo original
¿Recuerdas la época en la que los fabricantes se arriesgaban de verdad? Por aquel entonces, hacer un coupé no era solo poner dos puertas a un sedán, sino crear algo especial y con alma propia. Los años 80 fueron así, y BMW, Audi y Alfa Romeo nos regalaron tres interpretaciones completamente distintas de lo que debía ser un deportivo elegante. El BMW 323i, el Audi GT 5E y el Alfa Romeo GTV 2.0 no solo compartían época, sino también una filosofía: ser rápidos, bonitos y, sobre todo, tener carácter.
Estos tres no nacieron para competir directamente en el concesionario del barrio, pero el destino quiso que coincidieran en una comparativa mítica de 1982. Cada uno llegaba con su propuesta: el alemán disciplinado, el alemán innovador y el italiano apasionado. Era como ver tres formas de entender la vida en cuatro ruedas.
El BMW: elegancia sin aspavientos
El BMW 323i era el aristocrático del grupo, y con su motor de seis cilindros en línea de 2.3 litros y 143 CV, se plantaba como el más potente de los tres aunque su verdadera fuerza no estaba solo en los números. Tenía esa solidez bávara que te hacía sentir que podrías darle la vuelta al mundo sin más preocupación que llenar el depósito. La propulsión trasera le daba esa nobleza en curva que hoy añoramos. Nada de pijadas robotizadas salvándote el día; aquí mandaban tus manos y la física pura. Su 0-100 en 8,6 segundos no impresiona a nadie ahora, pero en 1982 era un cohete que además te llevaba a 196 km/h con una suavidad que daba gusto. Por dentro, el BMW era el más fino. Una visibilidad excelente, los mandos donde esperabas encontrarlos y un confort que no sacrificaba el carácter deportivo. Era el coche perfecto para el ejecutivo que quería algo con chispa pero sin renunciar al sentido común. Hoy, un E21 en buen estado es una inversión segura que ronda los 26.000 euros, y subiendo.
El Audi: el innovador incomprendido
El Audi GT 5E llegó para revolucionar una época en que todos los deportivos eran de tracción trasera y se atrevió con la delantera y un motor de cinco cilindros que sonaba como ningún otro. Ferdinand Piëch quería crear el deportivo de tracción delantera definitivo, y no le faltaba ambición. Gozaba de 130 CV sacados de 2.1 litros, empataba en potencia con el Alfa pero le ganaba en refinamiento técnico. Era el más ligero de los tres (1.065 kg) y el que más corría, porque sus 201 km/h de velocidad punta lo convertían en uno de los tracción delantera más rápidos del mundo. Su 0-100 en 9,1 segundos estaba muy bien, aunque no fuera el más atlético del trío. Lo que realmente diferenciaba al GT 5E era su carácter. Ese cinco cilindros tenía un rugido único, una personalidad propia que lo hacía especial cada vez que pisabas el acelerador. La tracción delantera le daba una estabilidad que tranquilizaba, aunque los puristas siempre le reprocharán que no fuera tan divertido entre curvas como sus rivales traseros. Aun así, era el que mejor envejecía: aerodinámico, eficiente y con un diseño que anticipaba el futuro. Hoy puedes encontrar uno por unos 11.000 euros, una ganga para lo que ofrece.