El excepcional Golden Sahara II, fabricado en 1958, es un coche único en muchos aspectos. El más obvio es que solo existe uno en todo el mundo, ya que es un vehículo customizado. También es el primer coche autónomo de la historia, al menos parcialmente. Y el primero en montar ruedas translúcidas, con luces en su interior, por lo que se le prohibió circular en carretera. No tenía mucha importancia, pues el Golden Sahara II fue la estrella en numerosos shows automovilísticos, programas de televisión e incluso películas. Tras 50 años desaparecido ha vuelto en todo su esplendor, restaurado por Goodyear.

Golden Sahara II es un vehículo desarrollado por Jim Harris, con ayuda de la leyenda en personalización de vehículos George Barris. Entre sus extravagancias, destaca su volante con forma de joystick de avión, o sus guardabarros chapados en oro.

Monta también unas espectaculares ruedas translúcidas desarrolladas por Goodyear con un material llamado Neothane, que es una especie de caucho semitransparente. Goodyear montó luces en su interior para hacer que las ruedas se iluminasen. Puedes verlo en este vídeo:

El objetivo de Goodyear era crear ruedas con luces que se activasen cuando el coche frenaba, o en condiciones de poca visibilidad, pero no fueron aprobadas para la conducción en carretera.

La principal característica del Golden Sahara II es que se le considera el primer concepto de coche autónomo de la historia. Disponía de un sistema de frenado autónomo por medio de unas antenas en el parachoques que detectaban los obstáculos, frenando automáticamente. Todo un logro en 1958.

Además se podía accionar por control remoto la aceleración, el freno, el arranque o parada del motor, y la apertura de las puertas. No es extraño que se organizasen colas para verlo en funcionamiento.

El Golden Sahara II vivió unos años de gloria participando en exhibiciones, e incluso en películas como Cinderfella, con el famoso cómico Jerry Lewis. Pero su fama pasó, y permaneció olvidado en un garaje durante más de 50 años.

En 2018 fue subastado y adquirido por Klairmont Kollections, por 350.000 dólares. Se trata de un museo del coleccionista que solo compra coches únicos. Ahora podemos contemplarlo en todo su esplendor gracias a la restauración de Goodyear, Speakeasy Customs y Classics in Chicago.