A la generación Z le cuesta horrores encontrar trabajo y Goldman Sachs alerta de un "crecimiento sin empleo"

El horizonte laboral se presenta cada vez más incierto para una de las cohortes demográficas más esperanzadoras y, a la vez, incomprendidas: la generación Z. Jóvenes que, nacidos entre finales de los 90 y principios de los 2010, han crecido en un mundo hiperconectado, digital y en constante cambio, se encuentran ahora con un mercado de trabajo que parece rechazar sus talentos y aspiraciones. La frustración es palpable, la ansiedad creciente y el futuro laboral se tiñe de tonos grises. Pero la situación podría ser aún más compleja de lo que a simple vista parece, y no solo para esta generación, sino para la economía global en su conjunto. Desde los imponentes despachos de Goldman Sachs, una advertencia resuena con fuerza: nos dirigimos hacia un "crecimiento sin empleo", un paradigma económico donde la producción y la riqueza aumentan, pero no necesariamente se traducen en nuevas oportunidades de trabajo. Esta situación, de materializarse en su forma más severa, plantea un desafío monumental para la sociedad, los gobiernos, las empresas y, muy especialmente, para una generación que aspira a labrarse un futuro digno en un mundo que les promete mucho, pero les ofrece, por ahora, muy poco en el ámbito profesional.

Diario Tecnología

Así quedará el trabajo de los programadores en 10 años, según la IA

El vertiginoso avance de la inteligencia artificial (IA) está redefiniendo el panorama laboral a una velocidad sin precedentes, y pocas profesiones sienten este impacto con tanta intensidad como la programación. Lo que ayer era ciencia ficción, hoy es una realidad que se integra paulatinamente en nuestras herramientas diarias, transformando la manera en que creamos software. La pregunta ya no es si la IA afectará a los programadores, sino cómo lo hará y qué caminos abrirá o cerrará en la próxima década. Las predicciones de la propia IA, basadas en patrones de datos y tendencias tecnológicas, sugieren una evolución, no una aniquilación, del rol del desarrollador. Nos encontramos en la cúspide de una revolución en la que la colaboración entre humanos y máquinas será la clave para el progreso tecnológico. Este análisis busca desentrañar esa visión del futuro, explorando cómo la relación simbiótica con la IA moldeará el trabajo de los programadores en los próximos diez años.

Diario Tecnología