En un mundo que parecía avanzar hacia una interconexión y una paz duraderas, la realidad de las últimas décadas ha sido un crudo recordatorio de la fragilidad del equilibrio global. Las tensiones geopolíticas, que en el siglo XX culminaron en dos guerras mundiales devastadoras, han resurgido con una virulencia inesperada en el siglo XXI. Hoy, la generación Z, los jóvenes nacidos entre mediados de los 90 y principios de los 2010, se encuentra en la encrucijada de un panorama internacional cada vez más volátil. Han crecido en la era de la información, de las redes sociales y de una conciencia global sin precedentes, pero también bajo la sombra de conflictos latentes y el espectro de una escalada global. La pregunta que muchos se hacen, y que resuena con una preocupación palpable, es si esta generación, que apenas ha conocido la paz en su sentido más amplio, podría ser la primera en afrontar las consecuencias de una tercera guerra mundial. ¿Es una idea descabellada, un fatalismo exagerado, o una posibilidad que merece nuestra atención más seria? Para desentrañar esta compleja cuestión, hemos identificado seis interrogantes cruciales que, en mi opinión, configurarán el destino geopolítico del mundo para el año 2026 y, con ello, el futuro de la generación Z.
El futuro es ahora, y con él, la inteligencia artificial (IA) se ha convertido en una herramienta indispensable para prever tendencias y disrupciones en
En un mundo cada vez más interconectado, la inteligencia artificial ha dejado de ser una promesa futurista para convertirse en una realidad palpable que redefine nuestra interacción con la tecnología y, por extensión, con nuestro entorno más íntimo: el hogar. Samsung, uno de los gigantes de la electrónica de consumo, no es ajeno a esta transformación y ha presentado una visión ambiciosa y coherente bajo el nombre de 'Companion to AI Living'. Esta iniciativa no se limita a integrar la IA en un dispositivo aislado, sino que propone un ecosistema completo donde la inteligencia artificial actúa como un compañero omnipresente, mejorando la vida diaria desde el momento en que nos sentamos frente al televisor, hasta que preparamos la cena o monitoreamos nuestra salud. Es una propuesta que busca fusionar funcionalidad, comodidad y personalización, tejiendo una red invisible de asistencia inteligente que promete hacer nuestros hogares no solo más 'smart', sino verdaderamente 'vivos'.
La inteligencia artificial (IA) se ha consolidado como una de las fuerzas transformadoras más poderosas de nuestro tiempo. Sus aplicaciones se extienden a casi todos los aspectos de la vida, desde la medicina y la educación hasta la economía y la interacción social. Sin embargo, su rápido avance no ha estado exento de cuestionamientos éticos y sociales. En medio de este panorama, un movimiento vibrante y crítico está emergiendo con fuerza en América Latina: el feminismo de la IA. Este enfoque no solo busca identificar y corregir los sesgos de género inherentes a los sistemas algorítmicos actuales, sino que propone una reestructuración fundamental de cómo se concibe, desarrolla y despliega la tecnología, con una visión de justicia social, equidad y derechos humanos en el centro. Es una voz que, desde la periferia global, aporta una perspectiva esencial y profundamente arraigada en las realidades interseccionales de la región, desafiando narrativas dominantes y construyendo futuros tecnológicos más inclusivos. La relevancia de este movimiento en una región marcada por profundas desigualdades sociales, económicas y de género no puede subestimarse, pues la IA, si no se aborda con una mirada crítica y transformadora, corre el riesgo de perpetuar y amplificar estas brechas históricas, en lugar de contribuir a cerrarlas.
La esfera pública, ese espacio de ideas, debates y decisiones que moldea nuestras sociedades, rara vez es percibida como un refugio de la cordura o la tr
El Consumer Electronics Show (CES) es, año tras año, la cuna de las innovaciones tecnológicas que definen nuestro futuro más cercano. Cada enero, Las Veg
La noticia ha caído como un jarro de agua fría en el ya de por sí complejo ecosistema jurídico español: el Tribunal Superior de Justicia de Canarias ha p
En la era digital, donde la información fluye a una velocidad vertiginosa y la interconexión global es la norma, también florecen las amenazas que acecha
Estamos presenciando una revolución que está redefiniendo el futuro de incontables disciplinas, y las matemáticas no son una excepción. La emergencia y r
En un mundo cada vez más interconectado y tecnológicamente avanzado, la línea entre la ciencia ficción y la realidad se difumina a pasos agigantados. La edición más reciente del Consumer Electronics Show (CES) en Las Vegas, el epicentro mundial de la innovación tecnológica, ha sido testigo de innumerables avances, pero pocos han capturado la imaginación colectiva con la intensidad que lo ha hecho la última propuesta de LG: CLOiD. Este no es un robot doméstico cualquiera; es una audaz declaración de intenciones que redefine lo que esperamos de la tecnología en nuestros hogares, al introducir un concepto tan revolucionario como vital: la inteligencia afectiva. Imaginen un compañero que no solo ejecuta tareas, sino que también percibe y reacciona a sus estados de ánimo, un miembro más de la familia que contribuye a un ambiente de bienestar emocional. CLOiD, con su enfoque en la conexión humana, promete llevar la interacción hombre-máquina a un nivel sin precedentes, invitándonos a contemplar un futuro donde la tecnología no solo facilita la vida, sino que también la enriquece emocionalmente.