Probamos el Realme i7: un «smartphone» con un precio contenido y una autonomía sobresaliente

19/01/2021
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Realme es la última de las marcas asiáticas intentando hacerse un hueco en la gama baja del mercado español. El Realme 7i es uno de esos dispositivos que lo tiene todo: es bueno, bonito y barato. Sorprende que, aun estando cerca de los 150 euros, tengamos un móvil muy completo que se defiende prácticamente en casi todos los aspectos. El exterior corresponde a su gama. En la parte trasera encontraremos acabados en plástico un tanto toscos que puede llegar a dar la sensación de que el teléfono lleva una funda puesta. Detrás están ubicados el sensor de huellas en el centro y la cámara en forma de cuadrado reuniendo sus tres objetivos y el flash. Realme no ha arriesgado nada en el diseño, que es muy similar al de otros móviles de alta gama. En el frontal el i7 instala una pantalla de 6,6 pulgadas HD+, 720 x 1.600 píxeles con unos márgenes muy contenidos. La cámara frontal es en forma de gota y se integra de una forma muy discreta en todo el conjunto. En los laterales Realme ha equipado los botones de volumen y encendido, además del puerto de carga USB-C, el jack de auriculares y la ranura doble para la doble SIM. El frontal del móvil - J.O. Tres cámaras correctas Repasemos las tres cámaras del Realme 7i. Siendo realista, no podemos esperar la calidad de un alta gama, pero el resultado en buenas condiciones ambientales es bastante correcto. Aún con el HDR activado, los colores son un tanto apagados en días nublados, nada que no se pueda mejorar con un poco de edición. Como ocurre con todas las cámaras, el momento de la verdad llega con las escenas de baja luminosidad, donde el Realme 7i no hace un buen papel, incluso en el modo noche, pero era de esperar. La cámara principal de 48 megapíxeles y HDR, será la lente más utilizada, y es la que mejores resultados da. El gran angular de 8 megapíxeles pierde bastante detalle, así que es mejor sólo usarlo para los casos que lo requieran, en cuanto al macro de 2 megapíxeles nos sacará de un apuro para hacer fotos a escasos centímetros, pero por alguna razón desenfoca algunas zonas de la imagen. En cuanto al zoom, que puede llegar al 10x, en realidad hace que la imagen pierda mucho detalle y se puede utilizar sólo en salvadas ocasiones. La grabación de video es de unos modestos 1080p y 60 fps, suficientes para un móvil de gama baja. La cámara frontal de 8 megapíxeles, por suparte, no es ninguna maravilla, pero cumple con su cometido para el «selfie» de turno. En resumen, de día, con luz y en buenas condiciones la cámara principal da unos buenos resultados, con un buen detalle y unos colores realistas. Pero en cuanto las condiciones empeoran, la calidad de las imágenes cae en picado. Los otros dos objetivos, pueden ser útiles en algunas situaciones, pero pierden bastante calidad respecto al principal. Autonomía sobresaliente El procesador MediaTek Helio G85 y los 4 gigas de RAM son más que suficientes para que las aplicaciones y juegos más exigentes funcionen a la perfección, incluso PUBG responde sin ningún retraso. En disco el Realme 7i instala unos más que suficientes 64 gigas. Hemos dejado para el final lo más interesante, la inmensa batería de nada menos que 6.000 mAh, que puede darnos, sin despeinarse, entre dos y tres días de autonomía. La carga rápida, de sólo 18W, ensombrece un poco el buen resultado de la autonomía, el i7 necesitará en torno a una hora para cargar el 50% del teléfono, y más de dos horas para cargarlo del todo. El Realme i7 es un teléfono que ofrece más de lo que cuesta, una autonomía sobresaliente y un rendimiento multimedia y pantalla suficientes para su precio, puede que echemos de menos el NFC, pero es un fallo menor.