Ubuntu es la distribución Linux más exitosa, pero hasta ellos tuvieron que cancelar estos ocho proyectos

Ubuntu, con su vibrante comunidad y su enfoque en la facilidad de uso, se ha consolidado como una de las distribuciones Linux más influyentes y adoptadas a nivel global. Desde su nacimiento en 2004, ha sido la puerta de entrada para incontables usuarios al fascinante mundo del software libre, demostrando una y otra vez su capacidad para innovar y adaptarse. Su éxito no es solo una anécdota en la historia del código abierto; es el resultado de un compromiso constante con la accesibilidad, la estabilidad y una visión clara para llevar Linux al gran público. Sin embargo, incluso una trayectoria tan brillante como la de Canonical, la empresa detrás de Ubuntu, no está exenta de desafíos y, en ocasiones, de decisiones difíciles. En el dinámico y vertiginoso mundo de la tecnología, la innovación a menudo va de la mano con la experimentación, y esta, inevitablemente, conlleva el riesgo de que no todos los proyectos culminen con el éxito esperado. Es una realidad que incluso los gigantes, en su búsqueda de nuevas fronteras, deben reconocer cuándo es el momento de pivotar o, en algunos casos, de cerrar un capítulo.

Este artículo explora un aspecto menos publicitado pero igualmente instructivo de la historia de Ubuntu: los proyectos ambiciosos que, por diversas razones, tuvieron que ser cancelados o abandonados. Lejos de ser un signo de debilidad, estas decisiones reflejan la madurez de una organización que sabe evaluar sus inversiones, escuchar a su mercado y, lo más importante, aprender de sus experiencias. Acompáñanos en un viaje por ocho de estos proyectos, algunos de ellos recordados con nostalgia, otros quizás olvidados, pero todos ellos parte integral del camino que ha forjado el Ubuntu que conocemos hoy.

La paradoja del éxito y la innovación: cuando incluso los gigantes tropiezan

Ubuntu es la distribución Linux más exitosa, pero hasta ellos tuvieron que cancelar estos ocho proyectos

La historia de la tecnología está plagada de ejemplos de empresas que, en su afán por innovar y anticiparse al futuro, lanzaron proyectos que, si bien prometedores, no lograron consolidarse. Apple tuvo el Newton, Google tuvo Google Wave y, en menor medida, Google Glass en su primera iteración comercial. No es una cuestión de falta de talento o recursos; es una consecuencia inherente a la naturaleza de la vanguardia tecnológica. Desarrollar algo realmente novedoso implica aventurarse en territorios inexplorados, donde las reglas del mercado, las preferencias del usuario y la viabilidad técnica no siempre están claras.

Canonical, con Ubuntu, no ha sido la excepción. Su filosofía de "Linux para seres humanos" los ha impulsado a explorar áreas más allá del simple escritorio o el servidor, buscando llevar la plataforma a dispositivos móviles, televisores e incluso intentando redefinir la experiencia de usuario con una visión de convergencia radical. En mi opinión, esta audacia es lo que diferencia a los verdaderos innovadores de los meros seguidores. Es fácil quedarse en la zona de confort, refinando lo que ya funciona. Lo difícil es invertir grandes sumas de dinero y talento en visiones que pueden tardar años en materializarse o, peor aún, que quizás nunca lo hagan. Cada proyecto cancelado, aunque represente un coste, también es una fuente invaluable de conocimiento. Es una oportunidad para entender mejor el mercado, las limitaciones tecnológicas y, en última instancia, las verdaderas necesidades de los usuarios. Nos enseña que el camino hacia el éxito rara vez es una línea recta y que la resiliencia es tan importante como la visión inicial.

Los ocho proyectos de Ubuntu que no vieron la luz del día (o tuvieron un final prematuro)

La ambición de Canonical por llevar Ubuntu más allá del PC de escritorio y el servidor es bien conocida. Aquí detallamos algunos de los esfuerzos más significativos que, a pesar de la inversión y el entusiasmo inicial, no llegaron a buen puerto o fueron cancelados.

Unity (el entorno de escritorio)

Unity fue el entorno de escritorio predeterminado de Ubuntu desde la versión 11.04 "Natty Narwhal" en 2011 hasta la 17.04 "Zesty Zapus" en 2017. Su objetivo era ofrecer una interfaz de usuario fresca, intuitiva y optimizada para pantallas pequeñas y grandes, con una barra lateral (Lanzador) y una búsqueda universal (Dash). Rompía con la tradición de GNOME 2 para diferenciarse y preparar el terreno para una futura convergencia con dispositivos móviles. Canonical invirtió fuertemente en su desarrollo, buscando un lenguaje de diseño único para Ubuntu.

La cancelación de Unity por parte de Mark Shuttleworth en 2017 fue un terremoto en la comunidad Linux. Se anunció el fin de Unity 8, Mir y Ubuntu Touch, y el regreso a GNOME Shell como el entorno de escritorio predeterminado a partir de Ubuntu 17.10. La razón principal esgrimida fue la dificultad de rentabilizar la inversión y el reconocimiento de que la visión de convergencia total no estaba dando los frutos esperados. A pesar de su cancelación oficial por Canonical, la comunidad ha mantenido Unity 7 vivo a través de proyectos como Ubuntu Unity, demostrando el cariño que muchos usuarios aún le tienen.

Mir (el servidor de pantalla)

Desarrollado por Canonical, Mir fue un servidor de pantalla diseñado para reemplazar a X.Org Server y competir con Wayland. Su propósito principal era ser el corazón gráfico de la visión de convergencia de Ubuntu, ofreciendo un rendimiento superior y una experiencia de usuario consistente en todos los dispositivos, desde teléfonos hasta televisores y escritorios. Se esperaba que Mir proporcionara la base para Unity 8 y Ubuntu Touch.

Mir fue abandonado en 2017 junto con Unity 8 y Ubuntu Touch. Aunque inicialmente se planeó su implementación como el servidor de pantalla predeterminado para las futuras versiones de escritorio de Ubuntu, la decisión de regresar a GNOME Shell implicó adoptar Wayland, el servidor de pantalla que GNOME ya soportaba. A pesar de su cancelación como pilar de la convergencia de escritorio, Canonical sigue desarrollando Mir para casos de uso específicos en IoT y automoción, donde sus características de rendimiento y seguridad aún tienen valor. Es interesante cómo un proyecto que parecía destinado a ser el corazón de Ubuntu de escritorio encontró una segunda vida en otros nichos.

Ubuntu Touch (el sistema operativo móvil de Canonical)

Ubuntu Touch fue el sistema operativo móvil de Canonical, construido sobre la base de Ubuntu y diseñado para ofrecer una experiencia de usuario única y convergente en smartphones y tabletas. Su principal característica era la interfaz Unity 8, que permitía que las aplicaciones de escritorio se adaptaran a pantallas móviles y viceversa, con la promesa de que un teléfono podría convertirse en un PC completo al conectarlo a un monitor, teclado y ratón.

A pesar de una campaña de crowdfunding exitosa para el Ubuntu Edge (que, como veremos, falló en su objetivo), Canonical lanzó algunos dispositivos con Ubuntu Touch en colaboración con fabricantes como BQ y Meizu. Sin embargo, en 2017, Mark Shuttleworth anunció la detención del desarrollo de Ubuntu Touch por parte de Canonical, citando la incapacidad de ganar suficiente cuota de mercado y la falta de interés por parte de los fabricantes y operadores. Tras la retirada de Canonical, el proyecto fue adoptado por la comunidad a través de UBports Foundation, que lo mantiene vivo y sigue lanzando actualizaciones para dispositivos compatibles.

Ubuntu for Android

Ubuntu for Android fue una iniciativa de Canonical para llevar la experiencia completa de Ubuntu a los smartphones Android, con la particularidad de que el sistema operativo de Canonical se ejecutaría cuando el teléfono se conectara a una estación de acoplamiento, un monitor externo y periféricos. El objetivo era permitir a los usuarios tener un dispositivo móvil con Android para sus funciones habituales y, al mismo tiempo, un PC de escritorio Linux completo con acceso a todas las aplicaciones de Ubuntu, utilizando el mismo hardware del teléfono.

El proyecto fue presentado con gran entusiasmo en el Mobile World Congress en 2012 y se mostró en varias ocasiones. Sin embargo, nunca llegó a materializarse en un producto comercial. Los desafíos técnicos, la fragmentación del ecosistema Android, la falta de apoyo de los fabricantes de hardware y quizás la dificultad de comunicar claramente el valor de esta propuesta a un mercado masivo llevaron a su silenciosa cancelación. La idea de la "convergencia" ya estaba en la mente de Canonical, pero la implementación a través de Ubuntu for Android resultó ser demasiado compleja y quizás prematura para el mercado de entonces.

Ubuntu TV

Ubuntu TV fue un sistema operativo diseñado para televisores inteligentes y decodificadores, con el objetivo de ofrecer una experiencia multimedia rica y unificada, integrada con servicios de streaming y acceso a contenidos locales. Presentado por primera vez en el CES 2012, buscaba simplificar la interfaz del televisor y permitir a los usuarios navegar por películas, música y programas de televisión con la familiaridad de Ubuntu.

La visión era ambiciosa, buscando competir en un mercado dominado por Android TV, Roku y otros sistemas propietarios. Aunque se mostraron prototipos y se generó algo de expectación, Ubuntu TV nunca despegó como un producto comercial. Al igual que otros proyectos convergentes, los desafíos de asociarse con fabricantes de hardware en un mercado tan competitivo y el enfoque fragmentado de Canonical en múltiples frentes (teléfonos, tabletas, televisores) probablemente contribuyeron a su cancelación. La plataforma quedó en segundo plano a medida que la atención se desplazó hacia la convergencia móvil y de escritorio.

Ubuntu Edge

El Ubuntu Edge no fue un software, sino un ambicioso proyecto de hardware y una campaña de crowdfunding lanzada en Indiegogo en 2013. Su objetivo era crear un "superphone" de gama alta que ejecutara Ubuntu Touch y Android al mismo tiempo. Lo más innovador era su promesa de que, al conectarlo a un monitor, teclado y ratón, el Ubuntu Edge se transformaría en un PC de escritorio con todas las funciones, ejecutando la versión completa de Ubuntu. Era el epítome de la visión de convergencia de Mark Shuttleworth.

La campaña buscaba recaudar 32 millones de dólares, una cifra sin precedentes para un proyecto de crowdfunding en ese momento. Aunque se convirtió en la campaña de crowdfunding más financiada en la historia hasta la fecha, recaudando más de 12 millones de dólares, no alcanzó su meta final. Este fracaso no solo significó el fin del Ubuntu Edge, sino que también fue una señal temprana de las dificultades que Canonical enfrentaría para llevar su visión de convergencia al mercado de consumo. En retrospectiva, el proyecto fue quizás demasiado ambicioso para su tiempo y para el modelo de crowdfunding, pero demostró el enorme interés y la pasión de la comunidad por este tipo de innovación.

Ubuntu One (el servicio de almacenamiento en la nube)

Ubuntu One fue un conjunto de servicios en la nube ofrecidos por Canonical, que incluía almacenamiento y sincronización de archivos, streaming de música y una tienda de música digital. Lanzado en 2009, su objetivo era proporcionar una experiencia de usuario integrada para el ecosistema Ubuntu, permitiendo a los usuarios almacenar sus datos de forma segura en la nube y acceder a ellos desde múltiples dispositivos, de manera similar a Dropbox o Google Drive.

En 2014, Canonical anunció el cierre de Ubuntu One. La compañía explicó que, a pesar de los esfuerzos, no había logrado competir de manera efectiva con otros gigantes del almacenamiento en la nube, que estaban ofreciendo servicios similares a precios mucho más bajos o incluso de forma gratuita. El costo de mantener y escalar el servicio se había vuelto insostenible. La decisión fue una sorpresa para muchos usuarios, pero reflejó la realidad de un mercado extremadamente competitivo. El cierre de Ubuntu One fue un recordatorio de que, incluso con una base de usuarios leal, competir en servicios en la nube requiere una inversión y una escala que Canonical no estaba dispuesta a mantener.

Unity 8 (la visión de convergencia total)

Aunque ya hemos mencionado Unity y Mir por separado, es crucial considerar Unity 8 como la encarnación más pura y ambiciosa de la visión de convergencia de Canonical. No era solo un entorno de escritorio; era un esfuerzo integral para crear una interfaz de usuario verdaderamente adaptable y unificada que pudiera funcionar sin problemas en una amplia gama de dispositivos, desde smartphones y tabletas hasta televisores y PC de escritorio, todo ello alimentado por Mir. Representaba la promesa de un "Ubuntu para todo".

La cancelación de Unity 8, anunciada por Mark Shuttleworth en abril de 2017, fue el clavo final en el ataúd de la estrategia de convergencia de Canonical. Tras años de desarrollo y una inversión significativa, se llegó a la conclusión de que el proyecto no era económicamente viable y que el mercado no estaba lo suficientemente maduro para adoptar esta visión. Se reconoció que los esfuerzos estaban demasiado dispersos y que era necesario un enfoque más centrado en los segmentos donde Ubuntu ya era fuerte, como el cloud, el IoT y el escritorio tradicional con GNOME. Fue una decisión pragmática, aunque dolorosa para quienes habían depositado grandes esperanzas en esta revolucionaria idea.

Las lecciones aprendidas: el valor del fracaso en la innovación

La cancelación de estos proyectos, lejos de ser un fracaso rotundo, debe interpretarse como una serie de lecciones aprendidas invaluablemente para Canonical y para la comunidad Linux en general. La audacia de perseguir una visión tan ambiciosa como la convergencia total, aunque no se haya materializado en su forma original, es digna de admiración. Personalmente, creo que la capacidad de una empresa para reconocer cuándo un proyecto no va a cumplir con las expectativas, y tener el coraje de pivotar o cancelarlo, es un signo de madurez y agilidad, no de debilidad.

Estos intentos, a menudo prematuros para la tecnología y el mercado de su tiempo, sentaron las bases para futuras innovaciones. Por ejemplo, la idea de la convergencia ha sido retomada por otras plataformas y fabricantes, demostrando que la visión de Canonical no estaba tan equivocada, sino quizás adelantada a su tiempo. Los ingenieros y desarrolladores que trabajaron en estos proyectos adquirieron experiencia invaluable en áreas como los sistemas embebidos, las interfaces de usuario adaptativas y la gestión de proyectos a gran escala. Muchos de estos conocimientos se han aplicado en el desarrollo de otras tecnologías exitosas de Canonical, como Snapcraft, el foco en IoT o la infraestructura en la nube. El "fracaso" en el contexto de la innovación no es el final del camino, sino una curva de aprendizaje necesaria que moldea la dirección futura y fortalece las capacidades de una organización. Es la prueba de que se está experimentando, y sin experimentación no hay progreso real.

El futuro de Ubuntu: adaptabilidad y enfoque en el ecosistema actual

Después de la cancelación de estos grandes proyectos convergentes, Canonical hizo un cambio estratégico significativo, volviendo a enfocarse en sus puntos fuertes y en las áreas donde Ubuntu ya tenía una fuerte presencia. El retorno a GNOME Shell como el entorno de escritorio predeterminado fue un movimiento bien recibido por la mayoría de la comunidad, que valoraba la estabilidad y el ecosistema maduro de GNOME. Esta decisión permitió a Canonical reducir su inversión en el desarrollo de una interfaz de usuario propia y concentrarse en optimizar la experiencia de Ubuntu sobre GNOME.

Además del escritorio, Canonical ha fortalecido su posición en el mercado de los servidores y la nube, donde Ubuntu es una elección dominante. Su inversión en tecnologías como Kubernetes, OpenStack y el desarrollo de Snaps ha consolidado su relevancia en el mundo de los contenedores y la distribución universal de software. La estrategia actual también incluye un fuerte enfoque en el Internet de las Cosas (IoT), donde Ubuntu Core y los Snaps ofrecen una plataforma segura y fácil de mantener para una amplia gama de dispositivos embebidos.

Este giro estratégico demuestra la adaptabilidad de Canonical y su capacidad para aprender de sus experiencias pasadas. Han pasado de una visión de "Ubuntu para todo" a un enfoque más pragmático y dirigido, donde cada proyecto se alinea con una necesidad de mercado clara y un modelo de negocio sostenible. La resiliencia de Ubuntu, y su capacidad para evolucionar y mantenerse relevante, es un testimonio de su éxito duradero. Su historia nos enseña que el camino hacia el liderazgo tecnológico no es lineal, sino una serie de experimentos, aprendizajes y, crucialmente, la voluntad de cambiar de rumbo cuando sea necesario.

Ubuntu Linux Proyectos cancelados Innovación tecnológica

Diario Tecnología