La novedad más esperada de la TDT en España de los últimos años toma forma: podría llegar este mismo 2026

La Televisión Digital Terrestre (TDT) en España se encuentra, una vez más, en la antesala de una transformación que promete redefinir la experiencia televisiva para millones de hogares. Tras el reciente y, en algunos casos, convulso paso obligatorio a la alta definición (HD), una nueva revolución tecnológica se vislumbra en el horizonte, y no es otra que la llegada de un estándar de emisión mucho más avanzado y eficiente. Se especula con fuerza que esta gran novedad, esperada por profesionales del sector y aficionados a la calidad de imagen, podría materializarse tan pronto como en 2026. No estamos hablando de un simple ajuste de frecuencias, sino de un salto cualitativo y cuantitativo que marcará un antes y un después en la forma en que consumimos la televisión gratuita en nuestro país. Es un movimiento estratégico que busca no solo mejorar la calidad de imagen y sonido, sino también asegurar la viabilidad y la competitividad de la TDT frente a la creciente omnipresencia de las plataformas de streaming y otros servicios audiovisuales bajo demanda. Personalmente, creo que esta evolución es no solo necesaria, sino también ineludible si la TDT quiere mantener su relevancia en un ecosistema mediático cada vez más fragmentado y exigente. La pregunta no es si ocurrirá, sino cuándo y cómo afectará a todos los eslabones de la cadena: desde los operadores y fabricantes, hasta, por supuesto, el televidente final. La cuenta atrás, parece, ha comenzado.

¿Qué implica esta "novedad" en la TDT?

La novedad más esperada de la TDT en España de los últimos años toma forma: podría llegar este mismo 2026

Para entender la magnitud de lo que se avecina, es crucial desgranar los componentes tecnológicos que sustentan esta próxima evolución. No es un mero cambio estético, sino una profunda renovación de la infraestructura de emisión y recepción que traerá consigo beneficios tangibles y nuevas capacidades.

El salto tecnológico: el estándar DVB-T2 y el códec HEVC

La piedra angular de esta transformación es la adopción generalizada del estándar de segunda generación para la televisión digital terrestre, el DVB-T2. Este estándar sucede al actual DVB-T, que ha sido el pilar de la TDT en España desde sus inicios. DVB-T2 es significativamente más eficiente en el uso del espectro radioeléctrico, lo que significa que puede transmitir más datos en el mismo ancho de banda, o los mismos datos con mayor robustez y calidad. Esto se traduce directamente en la capacidad de ofrecer una mayor cantidad de canales o, lo que es aún más importante, canales con una calidad de imagen y sonido sustancialmente superior.

Junto al DVB-T2, el otro protagonista técnico de esta revolución es el códec de vídeo HEVC (High Efficiency Video Coding), también conocido como H.265. Este códec es el sucesor del MPEG-4 (H.264), utilizado actualmente para las emisiones en HD. HEVC es notablemente más eficiente, lo que permite comprimir vídeo de alta calidad, incluyendo Ultra Alta Definición (UHD) o 4K, con una menor tasa de bits sin sacrificar la calidad visual. En términos prácticos, esto significa que se puede transmitir contenido 4K con una calidad impresionante, utilizando un ancho de banda comparable al que actualmente se usa para HD con MPEG-4. La combinación de DVB-T2 y HEVC es la receta perfecta para llevar la TDT a una nueva dimensión, no solo en términos de resolución (pasando del HD al UHD/4K) sino también en la posibilidad de incorporar mejoras como el Alto Rango Dinámico (HDR) para colores más vibrantes y contrastes más profundos, o una mayor tasa de refresco para imágenes más fluidas.

El adiós al SD y la transición al HD obligatorio

El reciente apagón de la definición estándar (SD) en la TDT, que se completó en febrero de 2024, fue un paso intermedio e imprescindible. Aquella medida forzó a todos los canales a emitir en HD y a los usuarios a adaptar sus equipos (televisores o decodificadores) para poder seguir disfrutando de la oferta televisiva. Esta transición sentó las bases para el siguiente gran salto. Ahora, con la vista puesta en 2026, la evolución lógica es pasar del HD obligatorio actual al UHD/4K como estándar deseado o, al menos, ampliamente disponible.

Este movimiento no solo mejorará la experiencia del espectador con una calidad de imagen cuatro veces superior al HD, sino que también permitirá a los radiodifusores optimizar el uso del espectro. Al pasar a DVB-T2 y HEVC, los canales podrían optar por ofrecer una emisión UHD, o incluso múltiples canales HD con mayor eficiencia, liberando ancho de banda que podría ser reasignado para otros servicios de telecomunicaciones, como la siempre creciente demanda de 5G y futuras generaciones. En mi opinión, este paso es fundamental para que la TDT no se quede atrás y demuestre su capacidad de adaptación a las nuevas demandas tecnológicas y de los consumidores. Es una oportunidad de oro para revitalizar un medio que algunos daban por obsoleto.

Un camino lleno de desafíos y oportunidades

Toda transformación de esta envergadura conlleva una serie de retos importantes, pero también abre la puerta a nuevas posibilidades y desarrollos. La implementación de DVB-T2 y HEVC en la TDT española no será una excepción.

La resintonización de canales y la adaptación de equipos

Uno de los principales desafíos, y una fuente potencial de frustración para los usuarios, será la necesidad de resintonizar los televisores una vez más. Cada cambio de estándar o de reordenación del espectro implica que los usuarios deben buscar y guardar los nuevos canales. Si bien el proceso de resintonización es relativamente sencillo, la experiencia pasada nos enseña que puede generar confusión en ciertos segmentos de la población, especialmente en personas mayores o con menos familiaridad tecnológica. Para la transición al HD, el Gobierno puso en marcha campañas de concienciación y ayuda, algo que sin duda será necesario replicar, e incluso intensificar, para la próxima fase.

Más allá de la resintonización, la adaptación de equipos será el mayor escollo. Para poder recibir las emisiones DVB-T2 con códec HEVC, los televisores deben ser compatibles con estas tecnologías. La buena noticia es que la mayoría de los televisores vendidos en los últimos años (aproximadamente desde 2015-2016 en adelante) ya incorporan DVB-T2 y HEVC, anticipándose a estos cambios. Sin embargo, muchos hogares, especialmente aquellos con televisores más antiguos o en segundas residencias, podrían necesitar adquirir un nuevo televisor o un decodificador externo compatible. Este gasto adicional podría ser una barrera para algunos, y será crucial que haya opciones asequibles en el mercado, así como posibles ayudas o subvenciones por parte de la administración, como ya ocurrió en anteriores transiciones. Puede consultar información sobre la compatibilidad de su televisor en portales especializados o en el sitio web del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo, que a menudo proporciona guías y recursos.

El dividendo digital y la liberación del espectro

La evolución de la TDT está intrínsecamente ligada al concepto del "dividendo digital", que se refiere a la liberación de bandas de frecuencia del espectro radioeléctrico que antes eran utilizadas por la televisión. Estas bandas son muy valiosas por sus características de propagación y son posteriormente reasignadas para otros usos, principalmente para servicios de comunicaciones móviles de alta velocidad como el 5G.

España ya ha pasado por dos dividendos digitales importantes. El primero, que culminó en 2014, liberó la banda de 800 MHz. El segundo, finalizado en 2020, hizo lo propio con la banda de 700 MHz. Estos procesos han sido complejos, implicando resintonizaciones masivas y reubicación de repetidores, pero han sido cruciales para el desarrollo de la infraestructura 5G en el país. La adopción de DVB-T2 y HEVC permitirá una gestión aún más eficiente del espectro restante para la TDT, ya que estas tecnologías comprimen mejor la información, lo que significa que se pueden transmitir más canales en menos espacio radioeléctrico. Esto podría, en el futuro, abrir la puerta a nuevas reasignaciones de espectro si fuera necesario, sin comprometer la oferta televisiva gratuita. Es un equilibrio delicado entre la necesidad de mantener un servicio público esencial y la creciente demanda de espectro para la conectividad de última generación. La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) juega un papel crucial en la regulación de estos aspectos.

La inversión necesaria: operadores y administraciones

La migración a DVB-T2 y HEVC no solo afecta al consumidor final, sino que supone una considerable inversión para los operadores de televisión y las administraciones públicas. Los radiodifusores deberán actualizar sus equipos de emisión, estudios y sistemas de multiplexación para poder generar y transmitir el contenido en el nuevo formato y estándar. Esta inversión es significativa y requerirá una planificación cuidadosa.

Por parte de las administraciones, es probable que se destinen fondos para apoyar la transición, ya sea a través de ayudas directas a los radiodifusores para la actualización de sus infraestructuras, o mediante campañas de información y posibles subvenciones para que los ciudadanos puedan adquirir los equipos necesarios. El despliegue de nuevos centros emisores o la adaptación de los existentes también requerirá un esfuerzo coordinado de las administraciones central y autonómicas. Un ejemplo de la magnitud de estas operaciones se puede encontrar en los informes y noticias de la Corporación RTVE, que ha liderado muchas de las pruebas y adaptaciones tecnológicas en anteriores fases.

Más allá de la calidad de imagen: nuevas funcionalidades

La mejora en la calidad de imagen y sonido es, sin duda, el beneficio más obvio de esta transformación. Sin embargo, DVB-T2 y HEVC también abren la puerta a una serie de funcionalidades avanzadas que pueden enriquecer enormemente la experiencia del usuario y dotar a la TDT de herramientas para competir en el panorama audiovisual actual.

Televisión híbrida (HbbTV) y servicios interactivos

La televisión híbrida, conocida como HbbTV (Hybrid Broadcast Broadband TV), es una tecnología que ya está presente en muchos televisores modernos y que permite combinar la emisión tradicional de la TDT con contenidos y servicios interactivos a través de internet. Con DVB-T2 y HEVC, la capacidad de la TDT para integrar y potenciar HbbTV será aún mayor. Esto significa que los canales podrán ofrecer:

  • Servicios a la carta (catch-up TV): Acceder a programas ya emitidos.
  • Vídeo bajo demanda (VOD): Contenidos adicionales o exclusivos accesibles en cualquier momento.
  • Contenidos interactivos: Participación en encuestas, juegos, acceso a información adicional sobre un programa, votaciones.
  • Publicidad segmentada: Anuncios más relevantes para el espectador.
  • Información meteorológica, noticias, tráfico: Servicios útiles integrados en la interfaz de la TDT.

HbbTV permite a la TDT ir más allá de la simple emisión lineal, convirtiéndola en una plataforma más rica y personalizada, acercándola a la versatilidad de las plataformas de streaming sin perder su esencia de servicio gratuito y universal. Esta interactividad es, en mi opinión, una de las claves para que la TDT conecte con las nuevas generaciones de espectadores. Puedes explorar más sobre HbbTV en el sitio web de la Asociación HbbTV.

Audiovisual a la carta y la competencia con las plataformas OTT

La llegada del DVB-T2 y HEVC, junto con el potencial de HbbTV, posiciona a la TDT de forma más competitiva frente a las plataformas OTT (Over-The-Top) como Netflix, Amazon Prime Video o Disney+. Si bien la TDT gratuita nunca buscará reemplazar la oferta de nicho y de pago de estas plataformas, sí puede ofrecer un complemento robusto y de alta calidad.

La capacidad de ofrecer contenido UHD/4K con HDR, combinado con servicios a la carta y una experiencia interactiva a través de HbbTV, permite a la TDT mantener su atractivo como una fuente fiable de información, entretenimiento y cultura, accesible para todos sin coste adicional. En un mundo donde el coste de las suscripciones mensuales se acumula, una oferta de TDT gratuita y de alta calidad es un valor importante. Además, la TDT sigue siendo crucial para la distribución de contenidos de servicio público, noticias de última hora y la comunicación en situaciones de emergencia, aspectos en los que las plataformas OTT no pueden competir directamente. Los operadores de satélite como SES Astra o Hispasat, aunque no directamente en la TDT, colaboran a menudo con los estándares de emisión y pueden proporcionar información técnica sobre las tendencias.

El impacto en el usuario final y el mercado

La materialización de esta novedad tendrá repercusiones significativas tanto para el espectador como para la industria en general.

¿Una nueva era para el consumo televisivo tradicional?

Para el usuario final, la principal ventaja será una mejora exponencial en la calidad de imagen y sonido, acercando la experiencia de la TDT a los estándares que actualmente se esperan de las plataformas de pago. Ver un partido de fútbol, una película o un documental en 4K con HDR a través de la TDT será una realidad palpable, transformando la percepción de la televisión gratuita. Esto podría, en mi opinión, revitalizar el consumo televisivo tradicional y reforzar el papel del televisor como el centro del entretenimiento en el hogar. La TDT no busca suplantar a las OTT, sino coexistir ofreciendo una alternativa de alta calidad y sin coste.

Además, las nuevas funcionalidades interactivas permitirán una experiencia más rica y personalizada. No solo se "verá" la televisión, sino que se podrá "interactuar" con ella de formas nuevas, desde participar en un concurso en directo hasta acceder a contenido adicional de un programa. Esto moderniza la TDT y la hace más atractiva, especialmente para audiencias jóvenes acostumbradas a la interactividad digital.

La brecha digital y la inclusión tecnológica

Un aspecto crucial que las administraciones deberán abordar es el riesgo de la brecha digital. Si bien los televisores modernos ya incorporan las tecnologías necesarias, la población con menos recursos o televisores más antiguos podría quedarse atrás. Será fundamental establecer mecanismos para asegurar que nadie se quede sin acceso a la televisión gratuita, considerada un servicio esencial. Esto podría implicar:

  • Campañas de información masivas: Claras, concisas y multicanal.
  • Puntos de ayuda y soporte técnico: Para asistir a los usuarios con la resintonización y la configuración de equipos.
  • Ayudas económicas o subvenciones: Para la compra de decodificadores o, en casos extremos, televisores.
  • Fomento de la venta de equipos asequibles: En colaboración con fabricantes y minoristas.

La inclusión tecnológica es un pilar de cualquier transición digital, y la TDT, como servicio universal, tiene la responsabilidad de asegurar que todos los ciudadanos puedan disfrutar de las ventajas de esta nueva era. No se trata solo de tecnología, sino de equidad y acceso a la información y el entretenimiento para todos. La Unión Europea y organismos como la EBU (European Broadcasting Union) a menudo publican directrices y estudios sobre estas transiciones.

En resumen, la llegada del DVB-T2 y HEVC a la TDT española para 2026 es una excelente noticia que posiciona a la televisión gratuita en una senda de modernización y calidad. Los desafíos técnicos y económicos son notables, pero las oportunidades de ofrecer una experiencia televisiva superior y más interactiva son aún mayores. Será un proceso complejo que requerirá la colaboración de todos los actores involucrados, pero el resultado final será una TDT renovada, más eficiente y preparada para el futuro, manteniendo su rol fundamental en el panorama audiovisual español. Estoy convencido de que, con una buena planificación y comunicación, esta transición será un éxito y marcará un nuevo capítulo dorado para la televisión en abierto en nuestro país.

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