El teletrabajo ahora se reserva para talentos "muy especiales", según el CEO de Randstad

Desde la irrupción de la pandemia, el teletrabajo pasó de ser una modalidad exótica y, en ocasiones, vista con recelo, a convertirse en una necesidad imperiosa y, poco después, en un beneficio deseado por millones de profesionales en todo el mundo. Las empresas se vieron forzadas a adaptarse, implementando tecnologías y procesos que permitieran la continuidad de sus operaciones a distancia. Sin embargo, lo que muchos percibieron como un cambio irreversible hacia una mayor flexibilidad laboral, parece estar enfrentando una reconsideración significativa. Recientemente, Sander van 't Noordende, el CEO de Randstad, una de las mayores empresas de servicios de recursos humanos a nivel global, ha encendido el debate al afirmar que el teletrabajo, tal como lo conocemos, se está volviendo un privilegio reservado únicamente para aquellos talentos "muy especiales". Esta declaración, proveniente de una voz tan autorizada en el mercado laboral, no solo invita a la reflexión, sino que también plantea preguntas cruciales sobre el futuro del trabajo y la valorización de las habilidades en un entorno en constante evolución.

Contexto de la declaración del CEO de Randstad

El teletrabajo ahora se reserva para talentos

Para entender la magnitud de esta afirmación, es fundamental considerar la fuente. Randstad es un gigante en el sector de los recursos humanos, con presencia en decenas de países y una profunda comprensión de las dinámicas del mercado laboral global. Sus análisis y proyecciones suelen ser tomados muy en serio por empresas y profesionales. Sander van 't Noordende, al frente de esta organización, tiene una visión privilegiada de las tendencias de contratación, las expectativas de los empleadores y las aspiraciones de los trabajadores. Su comentario no es una opinión aislada, sino que probablemente refleja una tendencia observada en las interacciones con miles de empresas clientes y millones de candidatos.

Lo que van 't Noordende sugiere es un cambio de paradigma. Si bien durante la pandemia y el período inmediatamente posterior, la flexibilidad geográfica y horaria se ofrecía de manera más generalizada para atraer y retener talento en un mercado competitivo, ahora la situación parece estar decantándose hacia un modelo más restrictivo. La declaración implica que, para la mayoría de los roles y empleados, la presencialidad o un modelo híbrido con una fuerte componente de oficina, volverá a ser la norma. Solo aquellos con habilidades extraordinarias o con un valor estratégico innegable para la organización podrán negociar la ventaja de trabajar de forma remota a tiempo completo. Esto genera una dualidad que, a mi juicio, es importante analizar con detenimiento, pues podría exacerbar desigualdades y crear nuevas presiones en el mercado laboral.

La evolución del modelo de trabajo pospandemia

Recordemos cómo llegamos hasta aquí. En marzo de 2020, millones de oficinas se vaciaron de la noche a la mañana. La tecnología, que ya estaba presente, demostró ser una herramienta formidable para la continuidad del negocio. Muchos descubrieron las ventajas del teletrabajo: menos tiempo de desplazamiento, mayor autonomía, un mejor equilibrio entre la vida laboral y personal para algunos. Las empresas, por su parte, vieron la posibilidad de reducir costos de oficina y acceder a una reserva de talento más amplia geográficamente. Se habló mucho del "gran experimento" del teletrabajo y de cómo había demostrado su viabilidad.

Sin embargo, a medida que la emergencia sanitaria disminuía, comenzaron a surgir voces críticas, principalmente desde la dirección de muchas compañías. Preocupaciones sobre la cultura organizacional, la innovación espontánea, la colaboración efectiva y la dificultad para supervisar el rendimiento, empezaron a ganar terreno. Grandes corporaciones como Amazon, Google, Disney y muchas otras han estado empujando activamente por el regreso a la oficina, al menos de forma híbrida. El argumento es que la sinergia y la creatividad que surgen de la interacción cara a cara son difíciles de replicar en un entorno virtual. La declaración de Randstad, entonces, se alinea con esta creciente tendencia a reevaluar la efectividad y los beneficios a largo plazo del teletrabajo masivo. Para profundizar en las tendencias del futuro del trabajo, se pueden consultar informes de consultoras líderes como este análisis de Deloitte sobre la fuerza laboral del futuro.

¿Quién es el talento "muy especial"?

Aquí radica la clave de la declaración y el punto que más curiosidad e incertidumbre genera. ¿Qué características definen a ese talento tan "especial" que puede mantener la prerrogativa del teletrabajo? Van 't Noordende no lo especificó en detalle, pero podemos inferir varias cualidades basándonos en las tendencias del mercado y las necesidades empresariales.

Habilidades altamente especializadas y difíciles de encontrar

Probablemente, el perfil más obvio para el teletrabajo selectivo es aquel que posee habilidades extremadamente especializadas y escasas en el mercado laboral local. Pensemos en expertos en inteligencia artificial, científicos de datos con experiencia en modelos complejos, ingenieros de software con conocimientos específicos en tecnologías emergentes o arquitectos de sistemas de alta complejidad. Estos profesionales tienen una demanda tan alta que las empresas están dispuestas a sacrificar la presencialidad a cambio de acceder a su experiencia. Su valor no depende de su ubicación geográfica, sino de su capacidad única para resolver problemas críticos y generar innovación. La escasez de cierto talento es una realidad que muchas empresas enfrentan, como se detalla en este artículo sobre la escasez de talento.

Impacto desproporcionado en el negocio

Otro criterio podría ser la capacidad de un individuo para generar un impacto desproporcionado en los resultados del negocio, independientemente de dónde se encuentre físicamente. Esto podría aplicarse a desarrolladores de productos clave, diseñadores estratégicos, consultores con una clientela consolidada o líderes de proyectos críticos que demuestran una autonomía y productividad excepcionales a distancia. Su valor no se mide por su presencia física en la oficina, sino por los logros tangibles y cuantificables que aportan a la organización.

Liderazgo y gestión de proyectos remota

Paradójicamente, algunos roles de liderazgo o gestión de proyectos también podrían encajar en esta categoría, siempre que su equipo esté distribuido o que su rol principal sea la coordinación global. Un líder que ha demostrado la capacidad de motivar, guiar y asegurar la cohesión de un equipo remoto de manera efectiva es, sin duda, un talento "muy especial". Requiere habilidades de comunicación excepcionales, inteligencia emocional y una gran capacidad para establecer confianza a distancia.

Historial de alto rendimiento y autonomía

Un factor crucial será el historial de desempeño. Las empresas serán más propensas a conceder flexibilidad remota a aquellos empleados que han demostrado consistentemente un alto rendimiento, una gran autonomía y la capacidad de cumplir objetivos sin supervisión constante. La confianza es un pilar fundamental en el teletrabajo, y aquellos que la han construido a lo largo del tiempo serán los candidatos naturales para mantener este privilegio. Mi opinión personal es que esto, aunque suene justo, puede poner una presión indebida en el empleado para "probarse" constantemente, lo que puede llevar al agotamiento.

La capacidad de negociación

Finalmente, no podemos obviar el poder de negociación. Los profesionales con una fuerte demanda y múltiples ofertas tendrán más apalancamiento para exigir condiciones de teletrabajo. En un mercado laboral donde el talento es escaso en ciertos nichos, las empresas deberán ceder en la presencialidad si quieren atraer a los mejores. Es un juego de oferta y demanda, y los "muy especiales" serán aquellos que estén en el lado de la oferta escasa. Para entender mejor el poder del trabajador en la negociación, se pueden revisar consejos de negociación salarial y de condiciones laborales.

Implicaciones para empresas y empleados

Esta visión de un teletrabajo selectivo tiene profundas implicaciones tanto para las organizaciones como para los individuos.

Para las empresas: Atracción, retención y cultura

Las empresas que adopten esta postura de Randstad se enfrentarán a un delicado equilibrio. Por un lado, podrán justificar una mayor presencialidad para la mayoría de su plantilla, lo que, según algunos directivos, fomenta la cultura, la colaboración y la innovación. Por otro lado, corren el riesgo de alienar a una parte de su fuerza laboral que ha valorado y espera la flexibilidad del teletrabajo. Si el teletrabajo se convierte en un símbolo de estatus, esto podría generar una nueva forma de discriminación interna, afectando la moral y el sentido de pertenencia.

La atracción de talento también se verá afectada. Si una empresa competidora ofrece flexibilidad total a un talento que no se considera "especial" por la primera, podría perder a ese candidato. Esto obligará a las organizaciones a definir con mucha claridad qué es el "talento muy especial" y cómo gestionarán las expectativas de su fuerza laboral más amplia. El desafío estará en construir una cultura organizacional inclusiva que valore tanto a los que están en la oficina como a los que trabajan a distancia, evitando la formación de equipos de "primera" y "segunda" categoría. La gestión de equipos híbridos es compleja y requiere nuevas estrategias de liderazgo, como se expone en este análisis de Harvard Business Review sobre el trabajo híbrido.

Para los empleados: Adaptación y desarrollo profesional

Para la mayoría de los empleados, la implicación es clara: la era del teletrabajo generalizado podría estar llegando a su fin. Esto significa que muchos deberán ajustar sus expectativas y prepararse para un regreso más frecuente a la oficina. Aquellos que deseen mantener la flexibilidad del trabajo remoto deberán esforzarse por desarrollar habilidades que los posicionen como "talento muy especial". Esto podría implicar una mayor inversión en formación y desarrollo, la búsqueda de roles más especializados o la demostración de un rendimiento excepcional y autónomo.

Por otro lado, esta situación podría generar ansiedad en aquellos que no se sienten "especiales" o que no tienen la posibilidad de desarrollar esas habilidades en su rol actual. Se corre el riesgo de crear una brecha de oportunidades donde solo unos pocos privilegiados disfruten de la flexibilidad deseada, mientras que el resto debe conformarse con modelos de trabajo más tradicionales. Para los profesionales, la adaptación se vuelve una habilidad clave, junto con la proactividad en la búsqueda de oportunidades de desarrollo. Mantenerse actualizado sobre las habilidades más demandadas es crucial, y plataformas como LinkedIn Learning o Coursera ofrecen vías para esto.

El debate en torno al teletrabajo: Diferentes perspectivas

La postura de Randstad es una pieza más en un debate mucho más amplio y complejo sobre el futuro del trabajo. No existe una solución única que funcione para todas las empresas o para todos los empleados.

Por un lado, tenemos a las empresas que, como Randstad parece sugerir, están inclinándose hacia modelos más presenciales, argumentando la importancia de la colaboración espontánea, la construcción de cultura, el mentoring y la innovación que, a su juicio, se facilita en un entorno físico. Sus líderes a menudo citan la energía del campus, la facilidad para la comunicación no verbal y la creación de lazos interpersonales como beneficios irremplazables de la oficina.

Por otro lado, existen muchas organizaciones que continúan apostando por la flexibilidad total o por modelos híbridos muy permisivos. Estas empresas han visto los beneficios del teletrabajo en términos de productividad individual, bienestar del empleado, acceso a un pool de talento global y reducción de costos operativos. Argumentan que, con las herramientas y procesos adecuados, la colaboración y la cultura pueden prosperar también a distancia. Muchas startups tecnológicas, por ejemplo, siguen siendo 'remote-first' o 'remote-friendly' por diseño.

Mi opinión es que la verdad probablemente reside en un punto intermedio, y que la rigidez en un sentido u otro es un error. Las necesidades de cada rol, de cada equipo y de cada individuo pueden variar enormemente. Un desarrollador de software que requiere concentración profunda puede ser más productivo en casa, mientras que un equipo de marketing que necesita idear campañas conjuntas podría beneficiarse de sesiones presenciales. La clave, creo, está en la flexibilidad inteligente y en la capacidad de las empresas para confiar en sus empleados y medir resultados, no solo la presencia física.

Consejos para profesionales en un entorno cambiante

Ante este panorama, ¿cómo pueden los profesionales posicionarse para mantener la flexibilidad o incluso ser considerados ese "talento muy especial"?

  1. Enfocarse en habilidades de alto valor: Identifica las habilidades más demandadas en tu sector que son difíciles de encontrar. Invierte en su desarrollo, ya sea a través de cursos, certificaciones o proyectos personales.
  2. Demostrar autonomía y resultados: Conviértete en un profesional que no solo cumple sus tareas, sino que también las supera, mostrando proactividad y capacidad de autogestión. Documenta tus logros.
  3. Comunicación excepcional: En un entorno remoto o híbrido, la capacidad de comunicar de forma clara, concisa y efectiva es fundamental. Perfecciona tus habilidades de comunicación escrita y verbal.
  4. Networking estratégico: Conoce a personas clave en tu industria y dentro de tu empresa. Un buen network puede abrir puertas y darte información valiosa sobre las tendencias del mercado.
  5. Ser adaptable y proactivo: El mercado laboral es dinámico. Estar dispuesto a aprender, desaprender y adaptarse a nuevas formas de trabajo será crucial. No esperes a que los cambios te arrastren, anticípate a ellos.
  6. Negociación informada: Si estás en una posición donde el teletrabajo es importante para ti, prepárate para negociar. Conoce tu valor en el mercado y presenta argumentos sólidos basados en tu rendimiento y las necesidades del rol.

En definitiva, la afirmación del CEO de Randstad, Sander van 't Noordende, es un termómetro de una tendencia creciente en el mundo corporativo. El teletrabajo masivo y sin distinciones parece ser un recuerdo del pasado, cediendo el paso a un modelo más selectivo donde la flexibilidad se convierte en un premio a la excelencia y la escasez de talento. Esto no es necesariamente una noticia negativa, sino un llamado a la acción para los profesionales que desean moldear su futuro laboral. La era pospandemia nos sigue enseñando que la capacidad de adaptación y el desarrollo continuo de habilidades de alto valor son las verdaderas divisas en el mercado laboral del siglo XXI.

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