PlayStation: la consola con la que Sony asaltó los cielos

03/12/2019
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El 3 de diciembre 1994, mucho antes de que la realidad virtual fuese algo más que una quimera y de que descubriésemos que repartir paquetes podía ser divertido, el mundo de los videojuegos cambió irremediablemente. Ese fue el día en que Sony, más centrada hasta entonces en fabricar televisores y walkmans, lanzó en el mercado japonés su primera PlayStation. Un sistema que es considerado por muchos como aquel que impulsó a los videojuegos para que se convirtiesen en el fenómeno de masas actual. También como el que terminó con la carrera de Sega dentro del hardware y desplazó a Nintendo a una segunda posición dentro de este tipo de entretenimiento. Nacida de una traición PlayStation nació de la fallida alianza entre Sony y Nintendo. A principios de los noventa, la compañía de Super Mario mantenía una dura lucha por las ventas con Sega. Las dos empresas sabían que el futuro de los videojuegos pasaba por la adopción del CD-Rom en sustitución del cartucho. Ninguna quería quedarse atrás. Después de negociar con varias empresas, los de Kioto llegaron a un acuerdo con Sony en 1988 para el desarrollo de un lector de discos que fuese compatible con su consola, la Super Nintendo. Sin embargo, el plan no cuajó. En 1991 el prototipo de la presumible Nintendo Play Station estaba a punto de ser presentado. Sin embargo, la «Gran N» se descolgó anunciando por sorpresa que el dispositivo sería finalmente realizado por Philips. En lugar de tirar el trabajo a la basura, Sony decidió continuar desarrollando su hardware. Gracias al ingeniero Ken Kutaragi y a su equipo, el sistema estuvo listo lo suficientemente rápido como para entrar a competir en la quinta generación de consolas desde el principio. La de los 32 bits. Cuando comenzó a comercializarse en Japón aquel 3 de diciembre de 1994, la PlayStation original tenía como principal rival a la Sega Saturn, que llegó a las tiendas unos pocos días antes, el 22 de noviembre. El sistema de Sony gozó de un gran éxito en su lanzamiento en casa, tanto que durante su primera semana de vida 100.000 unidades vendidas en el país del sol naciente. Buena parte de la culpa de éxito de la consola, que se hizo de esperar casi un año en América y Europa, lo tuvo su capacidad para mover juegos en 3D, que era el último grito tecnológico del momento. También un precio de salida inferior al de la penúltima consola de Sega. «Ridge Racer», «Final Fantasy VII», «Tekken 3» y «Metal Gear Solid», entre otros, terminaron haciendo el resto. La máquina se convirtió en unestruéndoso bombazo. Tanto, que la palabra consola desapareció. Todo era «la Play». Triángulo, Cuadrado, Círculo, Equis El primer exponente de la familia de mandos de PlayStation, diseñado por Teiyu Goto destacaba por su ergonomía. Bastante superior en este aspecto a los propios de la competencia. La primera versión contaba solo con cruceta para marcar la dirección. Incorporaba cuatro botones en rombo, además del Start y del Select. Gustaban mucho sus cuatro gatillos, los clásicos L1, L2, R1 y R2. En 1997, la compañía japonesa lanzaba una nueva versión del dispositivo en el que se añadían dos joysticks: el primer DualShock. Desde entonces, Sony ha mantenido el diseño de su control prácticamente inmutable. PlayStation terminó atropellando a una Saturn que pasará a la historia como uno de los sistemas menos exitosos, que no faltos de calidad. Sega se preocupó por crear una consola que llevase los videojuegos en 2 dimensiones a un nuevo nivel, con unos gráficos bastante superiores a lo que podían ofrecer Mega Drive y Super Nintendo. A pesar de que el sistema contó con joyas, como los Panzer Dragoon y los Virtua Fighter, terminó su vida con unas ventas ínfimas que superan por poco los 9 millones de unidades. Sony contó con videojuegos que consiguieron mejores reultados comerciales que la penultima sobremesa de Sega. Ese fue el caso del «Gran Turismo» y del «Final Fantasy VII» (ambos por encima de los 10 millones). Cuando Nintendo 64 se unió a la fiesta en 1996, lo hizo apostando por la potencia y por un catálogo de exclusivos que quitaban el hipo («Super Mario 64», «Zelda: Ocarina of Time»). Sin embargo, las dificultades a la hora de meter una obra en los cartuchos que empleaba la máquina suponía un enorme problema para las desarrolladoras. Se quedó en algo más de 33 millones. Por su parte, la primera sobremesa de Sony cerró la quinta generación en su casa, Japón, en 2007. Una vida larga. Lo suficiente para superar los 100 millones de unidades vendidas en todo el mundo. También para seguir presente en la retina de una generación entera de jugadores, algunos de los cuales siguen devorando sus clásicos con ojos de niño. Buena parte de la culpa la tiene la reciente salida de nuevas versiones de clásicos como Wipeout, Crash Bandicoot, Spyro o MediEvil para su actual PS4. Obras que demuestran que, al final, 25 años no son nada.