María Aperador, experta en ciberseguridad: "Sí, hay un Netflix de cámaras de seguridad de todo el mundo, y la tuya puede ser una de ellas"

En una era donde la conectividad digital se ha convertido en la norma, la línea entre la comodidad y la vulnerabilidad se difumina cada vez más. Los dispositivos inteligentes, desde bombillas hasta termostatos, prometen hacernos la vida más fácil, pero también abren nuevas puertas a riesgos inesperados. Entre estos dispositivos, las cámaras de seguridad para el hogar y negocio se erigen como guardianes de nuestra tranquilidad, observando y registrando lo que sucede en nuestro entorno. Sin embargo, ¿qué pasaría si esos ojos, que instalamos para protegernos, se volvieran en nuestra contra, o peor aún, se abrieran al escrutinio público sin nuestro consentimiento?

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