La IA ha mejorado las cartas de presentación y, así, se ha cargado por completo el sistema de contrataciones

La inteligencia artificial, una fuerza transformadora en casi todos los sectores imaginables, ha irrumpido con una potencia inusitada en el proceso de búsqueda de empleo. Concretamente, ha elevado el estándar de las cartas de presentación a niveles antes inimaginables. Ya no es necesario batallar con el síndrome de la hoja en blanco, ni devanarse los sesos para encontrar la frase perfecta que capture la atención de un reclutador. Hoy, con unos pocos clics y algunas indicaciones básicas, cualquier candidato puede generar una carta pulcra, elocuente y perfectamente adaptada al puesto, optimizada con palabras clave y un tono impecable. Lo que en un principio parecía una bendición para millones de aspirantes, un democratizador del acceso a oportunidades, ha revelado rápidamente su lado oscuro: ha saturado y desvirtuado por completo los mecanismos tradicionales de contratación, dejándonos en un panorama donde la autenticidad se diluye en un mar de perfecciones generadas por algoritmos.

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Elon Musk quiere bloquear el sol para revertir el calentamiento global: "Solo harían falta unos pequeños ajustes"

En un mundo cada vez más consciente de la emergencia climática, las propuestas para mitigar sus efectos son tan variadas como a veces controvertidas. Mientras la mayoría de la comunidad científica y los gobiernos centran sus esfuerzos en la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y la transición hacia energías renovables, figuras como Elon Musk, conocido por sus ideas disruptivas y su audacia tecnológica, no dudan en plantear soluciones que, a primera vista, parecen sacadas de la ciencia ficción. Una de estas ideas que ha resurgido en el debate público, y que el propio Musk ha respaldado en varias ocasiones, es la de la geoingeniería solar, específicamente, la inyección de aerosoles en la estratosfera para reflejar la luz solar y enfriar el planeta. Con la confianza que lo caracteriza, Musk ha sugerido que "solo harían falta unos pequeños ajustes" para lograrlo. Pero, ¿es esta afirmación una simplificación temeraria de una intervención planetaria de una magnitud sin precedentes, o existe una base científica sólida para considerar seriamente estas 'pequeñas' modificaciones a nuestro clima global?

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