Desde sus inicios, los modelos de lenguaje como ChatGPT han sido entrenados con vastos volúmenes de datos de internet, incluyendo una diversidad de contenidos. Sin embargo, para su uso público, las empresas han implementado rigurosos filtros y políticas de moderación para evitar la generación de respuestas que puedan ser ofensivas, violentas, sexualmente explícitas, discriminatorias o que inciten al odio. Esta estrategia de seguridad, conocida como "alineación" o "guardrails", busca garantizar un uso responsable y ético de la tecnología. La mera sugerencia de un "modo adulto" implica, por definición, una relajación o una redefinición de estas salvaguardas, permitiendo a la IA explorar temáticas que hasta ahora estaban restringidas. La magnitud de esta decisión no puede subestimarse, ya que toca el nervio de lo que consideramos aceptable y seguro en el espacio digital.
El panorama de la inteligencia artificial generativa, un campo que ha capturado la imaginación global como pocos otros en la historia reciente de la tecn
En una era donde la inteligencia artificial se ha entrelazado con cada fibra de nuestra vida diaria, desde la forma en que buscamos información hasta cóm
En el vertiginoso mundo de la inteligencia artificial, cada anuncio de una nueva iteración de un modelo de lenguaje se convierte en un hito que redefine nuestras expectativas y capacidades. La noticia del lanzamiento de GPT-5.1 por parte de OpenAI, específicamente para el mercado español, y su integración en ChatGPT, no es una excepción. Prometiendo un salto significativo en la "inteligencia" y la "amabilidad" de sus interacciones, esta actualización no es solo una mejora incremental, sino una declaración de intenciones sobre el futuro de cómo interactuamos con la tecnología. Estamos presenciando una evolución que busca no solo entender nuestras palabras, sino también nuestros matices culturales y emocionales, un paso crucial hacia una IA más humanizada y eficaz en nuestro día a día.
En un mundo que avanza a pasos agigantados hacia una interconexión digital cada vez más profunda, surge una noticia que, para muchos, podría sonar a cien
La inteligencia artificial (IA) ha pasado de ser una promesa futurista a una realidad cotidiana, y plataformas como ChatGPT están al alcance de nuestros adolescentes. Esta herramienta, con su capacidad para generar texto, responder preguntas y asistir en una multitud de tareas, se ha convertido en un compañero de estudio y ocio para muchos jóvenes. Sin embargo, su ubicuidad plantea una pregunta fundamental para padres y tutores: ¿cómo podemos asegurar un uso responsable y seguro? A diferencia de las plataformas de redes sociales o los videojuegos, ChatGPT no viene con un botón de "control parental" integrado en el sentido tradicional. Esto no significa que estemos indefensos. Más bien, requiere un enfoque más matizado y proactivo, que combina la supervisión tecnológica con la educación y el diálogo. En esta guía, exploraremos las estrategias más efectivas para configurar un entorno seguro y fomentar el uso consciente de ChatGPT por parte de los adolescentes.
La era digital ha transformado la manera en que interactuamos con la tecnología, y la inteligencia artificial, particularmente los modelos de lenguaje co
En un mundo donde la comunicación digital es omnipresente, la manera en que interactuamos con la inteligencia artificial está experimentando una transfor
El panorama de la inteligencia artificial generativa, un campo que no cesa de asombrarnos con su vertiginosa evolución, se encuentra en un punto de infle
En un giro que resuena profundamente en los pasillos de Bruselas y en los laboratorios de inteligencia artificial de todo el mundo, la Unión Europea ha t