La curiosidad, a veces, nos empuja a lugares inesperados. En un mundo donde la inteligencia artificial ya no es ciencia ficción sino una realidad palpabl
La capacidad de la inteligencia artificial para crear contenido visual, desde bocetos hasta obras de arte complejas, ha sido una de las revoluciones tecn
En un mundo donde la interacción con la tecnología se vuelve cada vez más intuitiva y conversacional, la noticia de que Google Maps está probando una int
En un panorama tecnológico que avanza a velocidades vertiginosas, la capacidad de anticiparse a los cambios no es solo una habilidad deseable, sino una necesidad imperante. Pocos individuos han demostrado esta visión con la claridad y precisión de Federico Pascual, un experto cuyo nombre resuena con particular fuerza hoy, precisamente porque sus advertencias de hace una década sobre el impacto transformador de la inteligencia artificial no solo se hicieron realidad, sino que incluso se quedaron cortas en algunos aspectos. En un momento en que la IA generativa domina los titulares y permea cada vez más aspectos de nuestra vida cotidiana, Pascual vuelve a alzar la voz, esta vez para proyectar el futuro cercano: el año 2030. Su mensaje es claro y directo, un llamado a la acción urgente que resuena con la preocupación de muchos: "¿Debemos pensar qué podemos hacer para no perder el trabajo?". Esta afirmación, lejos de ser apocalíptica, se erige como un recordatorio pragmático de la inevitable reconfiguración del mercado laboral y la necesidad de una adaptación proactiva. Sumergirse en sus reflexiones no es solo escuchar a un visionario; es prepararse para el inminente mañana.
En un panorama tecnológico donde la inteligencia artificial (IA) no solo domina los titulares, sino que también redefine industrias enteras y promete tra
En el vertiginoso y a menudo impredecible mundo de la inteligencia artificial, pocas empresas han logrado cimentar su posición como lo ha hecho Nvidia. Más allá de ser un simple fabricante de hardware, Nvidia ha emergido como una pieza angular, una suerte de arquitecto silencioso que no solo construye los cimientos sobre los que se erige la IA moderna, sino que también invierte activamente en las mentes y proyectos que darán forma a su futuro. La reciente noticia de una inversión de 2.000 millones de dólares en xAI, la ambiciosa empresa de inteligencia artificial de Elon Musk, no es un hecho aislado, sino la última jugada maestra en una estrategia que ha visto a Nvidia apostar también por gigantes como OpenAI y, de manera más amplia, por el vasto ecosistema donde compañías como Intel son fundamentales.
En el vertiginoso mundo de la tecnología, donde la innovación no es solo un objetivo sino una condición para la supervivencia, las grandes corporaciones
El futuro de la interacción digital ya no es una promesa lejana, sino una realidad palpable. Hemos soñado con asistentes que comprendan nuestras intencio
Imagina un mundo donde cada pregunta académica encuentra una respuesta instantánea, perfectamente formulada y al alcance de un clic. Un escenario que, hasta hace poco, parecía ciencia ficción, hoy es una realidad cotidiana gracias a herramientas como ChatGPT. La tentación de recurrir a la inteligencia artificial para disipar dudas de clase es innegable: ofrece comodidad, rapidez y una aparente exhaustividad. Sin embargo, detrás de esta conveniencia seductora, se esconde una amenaza silenciosa pero potente para una de las habilidades más vitales de nuestro tiempo: el pensamiento crítico. Elegir a una IA por encima del proceso reflexivo, la consulta con fuentes primarias o la interacción humana, puede tener un costo cognitivo que, aunque no se perciba de inmediato, pasará factura a largo plazo.
El mundo del viaje y el turismo, esa eterna búsqueda de nuevas experiencias y horizontes, ha sido testigo de una metamorfosis sin precedentes en la últim