En los últimos años, la evolución de la tecnología se ha acelerado enormemente. Esto ha permitido que en muy poco tiempo hayamos podido ser testigos de grandes cambios que han afectado a distintos aspectos de nuestra vida, como a la forma de comunicarnos, de informarnos, de trabajar, de desplazarnos y un largo etcétera. 

Hoy en día, la tecnología doméstica no se reduce al teléfono móvil, la tablet, el ordenador y la Smart TV, sino que estamos rodeados de infinidad de dispositivos conectados que nos hacen la vida más fácil. Sin ir más lejos, en la actualidad ya podemos controlar con la voz buena parte de los aparatos del hogar y de las funciones del coche, los electrodomésticos tienen WiFi integrado para ofrecernos funciones adicionales y van surgiendo nuevos dispositivos para llevar a cabo todo tipo de tareas. 

La rápida evolución tecnológica ha provocado grandes cambios en nuestra vida en muy poco tiempo. Si echamos la vista atrás, no hay que retroceder demasiado para apreciar cómo ha modificado la tecnología nuestro día a día, y si pensamos en cómo era nuestra rutina hace tan solo diez años encontramos importantes cambios.

Como decíamos en la introducción, los cambios tecnológicos no solo afectan a los adultos, sino también a los niños, y si comparamos nuestra infancia con la de un bebé nacido en los últimos años encontramos grandes diferencias. Por ello, en este reportaje abordamos cómo ha cambiado la tecnología los primeros años de vida de un bebé y el impacto que puede tener tanto en los niños como en los padres.

Índice de contenidos

Tecnología antes del nacimiento: las ecografías 5D

Los primeros cambios que la tecnología supone para el bebé tienen lugar antes de que se produzca el nacimiento. Y es que, gracias a los avances en la tecnología de diagnóstico por imágenes, en posible observar al feto ya no solo a través de las ecografías 2D convencionales, sino de una manera más realista mediante las ecografías 3D, 4D y 5D.

Una ecografía es un procedimiento de diagnóstico por imágenes que utiliza ultrasonidos (ondas sonoras de alta frecuencia) emitidos por un transductor para observar el interior del cuerpo. Uno de los usos más habituales de la ecografía es la observación del estado del feto, y permite no solo que el ginecólogo pueda realizar un seguimiento de la evolución del niño y descartar problemas morfológicos, sino también que los futuros padres puedan ver a su futuro bebé y escuchar su corazón. 

Ecografía

Las ecografías convencionales que realiza el ginecólogo de manera rutinaria nos muestran al feto en 2D. En España, salvo que haya algún problema, la Seguridad Social realiza tres ecografías durante el embarazo, una por trimestre: a las 12, 20 y 34 semanas. No obstante, si tienes un seguro médico privado puedes ver a tu bebé cada mes en la visita de seguimiento, y también es posible contratar el servicio con clínicas privadas siempre que los padres lo deseen. 

En los últimos años se han popularizado las ecografías que van más allá de las dos dimensiones. Las ecografías 3D, 4D y 5D ofrecen una visualización tridimensional del bebé bastante realista, lo que permite a los padres cumplir antes del nacimiento uno de sus mayores deseos: ver la carita de su futuro hijo.

Los avances en esta tecnología de diagnóstico han permitido que las ecografías traspasen la barrera de las dos dimensiones. Hace algunos años se popularizaron las ecografías 3D, que permiten ver una imagen estática del feto en tres dimensiones, y luego las ecografías 4D, mediante las que se puede observar al niño en tres dimensiones y en movimiento.

Ecografía 3D

El último grito son las ecografías 5D, que muestran al feto en movimiento en tres dimensiones, pero con una resolución mayor que las 4D. Este tipo de ecografías se pueden realizar en centros privados a un precio que está al alcance de muchos bolsillos (es posible encontrar opciones desde unos 50 euros), motivo por el que muchos padres no se resisten y realizan esta prueba para ver la carita de su bebé. 

¡Hola mundo! La presentación digital del bebé

Desde la popularización de los smartphones, una de las primeras cosas que un bebé puede ver al nacer es la cámara del teléfono móvil de sus padres. Los progenitores están deseosos de capturar este momento tan especial, por lo que, si el parto ha ido bien y no ha habido ningún problema, seguramente tomarán la primera fotografía del niño a los pocos minutos del nacimiento. Guardarán esta imagen para la posteridad y probablemente la enviarán a familiares y amigos a través de WhatsApp para que puedan ver al bebé.

El deseo de inmortalizar a su hijo a través de fotos o vídeos es común a la mayoría de los papás desde que existe la posibilidad técnica de hacerlo. Lo que sucede en la actualidad es que, gracias a las cámaras integradas en los teléfonos móviles y a las amplias soluciones de almacenamiento digital, hoy en día resulta más fácil que nunca capturar y guardar estas imágenes. Debido a esto, un niño nacido en los últimos años podrá revisar en el futuro miles de fotos y vídeos (sin exagerar) de su desarrollo, desde el mismo momento en el que llegó al mundo.

Hacer fotos con el móvil a un bebé

Pero la cosa no queda ahí. Además del enorme incremento de los contenidos multimedia en los que el bebé es el protagonista, otro de los cambios que la tecnología ha provocado en los primeros años de vida de los niños es la exposición de su imagen en las redes sociales. En muchos casos, los orgullosos padres no pueden resistir la tentación de compartir las fotos y los vídeos de su retoño en Facebook, Instagram o Twitter, por lo que las imágenes del bebé están online en sus primeros días o meses de vida. 

De hecho, de acuerdo con una encuesta de la compañía de ciberseguridad AVG, el 81% de los bebés menores de seis meses tienen presencia en las redes sociales. Y esto no es todo: el 5% de los niños menores de 2 años tiene perfil en Facebook o una cuenta propia de correo electrónico.

La exposición de los menores en las redes sociales y sus posibles consecuencias negativas ha generado un intenso debate en los últimos años, he incluso se ha acuñado el término sharenting, un anglicismo que resulta de la combinación de sharing (compartir) y parenting (crianza), para denominar la tendencia de muchos padres a publicar en las redes sociales fotos y vídeos de sus hijos de manera habitual. Nos detendremos a explicar el sharenting a fondo un poco más adelante, en el apartado dedicado a los aspectos negativos de la relación de los bebés con la tecnología.

Cuidados del bebé: la tecnología al servicio de los padres

La tecnología no se reduce únicamente a teléfonos móviles y redes sociales. En el ámbito de los cuidados del bebé, los dispositivos electrónicos se ponen al servicio de los padres para echarles una mano y hacer un poco más llevadera la ardua tarea de la crianza de su hijo. 

Uno de los grandes objetos de la tecnología es hacer la vida más fácil a los usuarios, y los accesorios y gadgets para bebés que hay en el mercado pueden ser una ayuda inestimable. Estas herramientas brindan un apoyo en todo tipo de tareas, desde las atenciones básicas, como la preparación del biberón, la extracción de leche materna o la medición de la temperatura o del peso del bebé, hasta otro tipo de cuidados relacionados con el sueño, el entretenimiento o el desarrollo del niño.

Hamaca bebé 4moms

Por ejemplo, a muchos bebés les cuesta conciliar el sueño, lo que hace que los padres pasen horas y horas paseándolos en el cochecito o meciéndolos en los brazos, sin conseguir que el niño se duerma. Para hacer esta tarea más sencilla, hay infinidad de hamacas, mecedoras o columpios con movimiento automático y vibración, especialmente desarrolladas para favorecer el sueño, o muñecos de peluche que emiten ruido blanco, que permite que los niños se calmen y se duerman.

Hay otros dispositivos que también resultan muy prácticos a los padres, entre ellos los vigilabebés, esterilizadores, calienta biberones, extractores de leche, juguetes con luz y sonido, proyectores o básculas, entre otros muchos ejemplos. Si quieres conocer más detalles de lo que pueden ofrecer los dispositivos electrónicos en los cuidados del bebé, en este artículo te mostramos los 10 gadgets tecnológicos que como padres primerizos necesitaréis en casa

Hamaca para bebé 4moms mamaRoo

Hamaca para bebés 4moms MamaRoo

Esta hamaca para bebé ofrece cinco movimientos diferentes y cinco velocidades para imitar los movimientos que hace la mamá al mecer al niño. Cuenta con conectividad Bluetooth para controlarla con el móvil, tiene sonidos integrados y entrada MP3. 

La relación de los bebés con la tecnología: aspectos positivos y negativos

La tecnología ha supuesto importantes cambios en los primeros años de vida de los bebés, algunos positivos y otros negativos. En los últimos años, investigadores de todo el mundo han llevado a cabo diversos estudios para analizar el impacto de la tecnología en los niños, con el objetivo de fomentar un uso adecuado e informar a los padres de sus peligros y beneficios. 

A continuación vamos a repasar algunos de los aspectos positivos y negativos de la relación de los bebés y la tecnología.

Beneficios que la tecnología aporta a la vida de los bebés (y de sus padres)

A nuestro juicio, uno de los principales aspectos positivos que la tecnología aporta a los niños (y sus padres) en los primeros años de vida es que puede facilitar y simplificar muchas tareas que antes resultaban más complicadas y tediosas. Como decíamos en el punto anterior, hoy en día tenemos a nuestra disposición un amplio abanico de dispositivos que ayudan a los progenitores a alimentar al niño, calmarle, dormirle, entretenerle o estimularle, lo que es de agradecer.

Esto no significa que los padres puedan delegar en los dispositivos la tarea en cuestión (por ejemplo, las hamacas automáticas se tienen que utilizar con supervisión), sino que son una herramienta más que los padres pueden utilizar y que les hacen la vida más fácil.

Esterilizador Chicco

Por otra parte, otro aspecto que resulta positivo es la posibilidad de documentar la vida de una persona desde su nacimiento, siempre y cuando este material se conserve en el ámbito privado y familiar. Los niños de ahora pueden ver cómo ha sido su crecimiento desde el momento en el que nacieron gracias a las fotos y los vídeos tomados por sus padres. De esta forma podrán revivir grandes acontecimientos de su vida de los que no tienen recuerdo, como sus primeros pasos, su primer cumpleaños, su primera vez en la playa, etc. 

En tercer lugar, otro beneficio de la tecnología para los padres es el acceso a la enorme cantidad de información que ofrece Internet. Gracias a ella, los progenitores pueden buscar y comparar diferentes opciones educativas y de crianza, compartir consejos con otros padres o consultar opiniones de pediatras y expertos, por poner algunos ejemplos. Eso sí, hay que tener presente que la información de la Red puede llevar a confusión en ocasiones, de manera que ante cualquier duda, especialmente si está relacionada con la salud del bebé, lo mejor es consultar al médico del pequeño.

Peligros de la relación de los bebés con la tecnología

No obstante, en la relación de los bebés y la tecnología no todo son luces, y existen muchos aspectos negativos que pueden afectar al correcto desarrollo de los pequeños. 

El primero de ellos que vamos a abordar ya lo hemos mencionado anteriormente: el sharenting. Se denomina así al uso habitual de las redes sociales por parte de los padres para compartir la vida de sus hijos a través de imágenes, vídeos y otros contenidos, creando una huella digital sin el consentimiento de los pequeños. 

Tal como explican desde Pantallas Amigas, la iniciativa española que promueve el uso seguro y saludable de las nuevas tecnologías en la infancia y adolescencia, el sharenting presenta una serie de riesgos que ponen en peligro a los niños: falta de privacidad, riesgo de ciberbullying cuando crezcan, riesgo de mal uso de sus datos, grooming o acoso por parte de otro adulto a través de las redes, o exposición a los pedófilos. 

Aunque desde Pantallas Amigas no recomiendan la publicación de contenidos de los menores en las redes sociales, aconsejan a los padres que decidan hacerlo que no creen una cuenta propia a los niños para evitar el uso de sus datos por parte de las grandes empresas tecnológicas, que los peques aparezcan siempre vestidos, que se evite compartir imágenes que puedan avergonzar en el momento actual o en el futuro, que se oculte su rostro para respetar su privacidad o que nunca se dé la localización del niño en las publicaciones.

Pero el sharenting no es el único peligro que la tecnología supone para los menores. La relación de los bebés y niños pequeños con los teléfonos móviles, tablets y otras pantallas está totalmente desaconsejada tanto por la Organización Mundial de la Salud como por los especialistas. Y es que, en los últimos años, ha proliferado el uso de las pantallas a modo de niñera para que los peques estén entretenidos y no "molesten".

El pasado mes de abril, la OMS publicó una serie de nuevas directrices sobre la actividad física, el sedentarismo y el sueño para niños menores de cinco años, donde deja claro que hasta los 24 meses no se debe exponer a los bebés a ningún tipo de pantalla. A partir de los dos años y hasta cumplir los cuatro no deben dedicar más de una hora al día a actividades frente a una pantalla, y recuerdan que cuanto menos tiempo pasen utilizando estas tecnologías, mejor que mejor.

Bebé usa la tablet

Estas recomendaciones de la OMS son apoyadas por los especialistas, que consideran que lo mejor es que los niños no utilicen el teléfono móvil, la tablet o cualquier otro tipo de pantalla en la primera etapa de su vida, al menos hasta los seis años.

Álvaro Bilbao, doctor en Psicología y neuropsicólogo, es uno de los expertos que defienden esta práctica. En su libro El cerebro del niño explicado a los padres, una guía que enseña a los progenitores cómo pueden ayudar a sus hijos a desarrollar su potencial intelectual y emocional, señala que el uso de los dispositivos electrónicos como móviles, tablets y ordenadores no es beneficioso durante los primeros seis años de vida de los niños, ya que tiene consecuencias negativas para su correcto desarrollo.

En su libro, el Dr. Bilbao expone que los dispositivos electrónicos proporcionan a los bebés y niños pequeños una sobreestimulación nefasta para su capacidad de atención, su aprendizaje y su comportamiento. El uso de teléfonos móviles, tablets, ordenadores y otro tipo de pantallas ofrece estímulos muy intensos, acaparando por completo la atención del niño, y la velocidad a la que llega la satisfacción es muy rápida, por lo que el pequeño corre el riesgo de perder la ilusión por todo lo demás. 

Para reforzar su argumento, Bilbao señala que muchos de los ejecutivos de las grandes empresas de tecnología no permiten a sus hijos exponerse a las pantallas. Steve Jobs no dejó a sus hijas de 15 y 12 años usar el iPad, y que Bill Gates tampoco permitió que sus hijos tuvieran ordenador durante su infancia. Además, indica que la American Academy of Pediatrics recomienda que los menores de seis años no usen pantallas, y que la Clínica Mayo desaconseja su uso para prevenir el déficit de atención.