No es amor, lo que tú sientes se llama limerencia, la obsesión que tu cerebro confunde con enamorarte

En el vasto y complejo universo de las emociones humanas, pocas experiencias son tan anheladas y, a la vez, tan malinterpretadas como el amor. Anhelamos su presencia, buscamos sus señales y, a menudo, confundimos su verdadera naturaleza con otras intensas sensaciones que, si bien pueden parecerse en su fervor inicial, difieren radicalmente en su esencia y en su potencial para nutrirnos o agotarnos. ¿Alguna vez has sentido una atracción tan abrumadora por alguien que consume cada uno de tus pensamientos, que te lleva a idealizarlo hasta límites insospechados y a vivir en una montaña rusa emocional constante, oscilando entre la euforia más absoluta y la desesperación más profunda, todo ello en función de la más mínima señal de reciprocidad o rechazo? Si la respuesta es afirmativa, es muy probable que no estés experimentando el amor en su forma más madura y saludable, sino un fenómeno conocido como limerencia.

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