El mundo de la tecnología se encuentra en un punto de inflexión, una encrucijada donde la ambición de la inteligencia artificial choca de frente con las
En los últimos años, hemos sido testigos de una revolución tecnológica sin precedentes impulsada por la inteligencia artificial. Desde asistentes de voz hasta vehículos autónomos, la IA ha permeado casi todos los aspectos de nuestra vida, prometiendo eficiencias y capacidades antes inimaginables. Sin embargo, detrás de cada algoritmo sofisticado y cada modelo de lenguaje masivo, existe una demanda de recursos de hardware igualmente masiva. Esta demanda no solo es significativa, sino que se está volviendo insaciable, ejerciendo una presión inmensa sobre uno de los componentes más cruciales de cualquier sistema informático: la memoria. La consecuencia directa y alarmante de esta voracidad es una escalada drástica en los precios de las memorias informáticas, un fenómeno que ya ha duplicado el coste en ciertos segmentos y que ahora amenaza con dejar a la deriva al segmento de consumo, el pilar fundamental del mercado tecnológico.