La promesa de la conectividad fluida ha sido, durante años, una piedra angular de la experiencia de usuario de Apple. Desde que el Apple Watch hizo su debut, la sinergia con el iPhone ha sido un pilar fundamental, permitiendo una interacción casi mágica entre ambos dispositivos. Esta conexión se manifestaba en muchos aspectos, y uno de los más convenientes era la gestión de las redes Wi-Fi: si tu iPhone conocía una red, tu Apple Watch la conocía también, garantizando una transición sin interrupciones y una independencia parcial para el reloj cuando no estaba cerca de su compañero telefónico. Sin embargo, con el lanzamiento de iOS 26.2 y watchOS 26.2, Apple ha introducido un cambio significativo que altera esta dinámica, marcando un punto de inflexión en cómo estos dispositivos gestionan su conectividad de red. Esta modificación, aunque sutil para el usuario casual, tiene implicaciones profundas en la seguridad, la privacidad y, en última instancia, en la autonomía de cada dispositivo dentro del ecosistema.
En la era digital actual, una conexión a internet estable y rápida no es solo un lujo, sino una necesidad fundamental. Trabajamos desde casa, estudiamos en línea, nos comunicamos con nuestros seres queridos y nos entretenemos gracias a ella. Por eso, no hay nada más frustrante que experimentar interrupciones o lentitud en un servicio que se ha vuelto tan esencial. Muchos usuarios, seducidos por tarifas competitivas y la promesa de una fibra de alta velocidad, han encontrado en DIGI una alternativa atractiva en el mercado español de las telecomunicaciones. Y si bien la compañía se esfuerza por ofrecer un servicio robusto, es inevitable que, en ocasiones, surjan inconvenientes. Antes de que el pánico se apodere de ti y corras a marcar el número de soporte técnico, hay una serie de comprobaciones que, sorprendentemente, resuelven la gran mayoría de los problemas. Hoy, vamos a desglosar cinco pasos esenciales que puedes realizar tú mismo para diagnosticar y, en muchos casos, solucionar tus problemas de conexión con DIGI.
En la era digital actual, la conectividad se ha vuelto tan fundamental como el agua o la electricidad. Pagamos tarifas cada vez más altas por conexiones
En el mundo interconectado de hoy, una red doméstica fiable no es un lujo, sino una necesidad. Desde el trabajo remoto y la educación en línea hasta el e