Asteroide Bennu

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Desde que la nave espacial OSIRIS-REx de la NASA recolectó sus preciosas muestras del asteroide Bennu y las devolvió a la Tierra, la comunidad científica ha estado conteniendo la respiración. La expectativa no era menor, pues se trataba de un fragmento virgen del sistema solar primitivo. Ahora, los análisis iniciales de estas rocas y polvo cósmico no solo están cumpliendo las promesas, sino que han logrado desentrañar uno de los enigmas más persistentes que rodeaban a este enigmático cuerpo celeste: la aparente contradicción entre las observaciones remotas de Bennu y lo que se esperaba de un asteroide de su tipo. Este es un momento histórico que nos acerca un paso más a comprender los orígenes de nuestro propio planeta y, quizás, de la vida misma.

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Diario Tecnología