Imagínese un futuro no tan lejano donde adquirir un coche eléctrico no solo sea una opción sostenible, sino también una alternativa económicamente más at
La pulsación constante de las grandes urbes, ese ir y venir incesante de vehículos y personas, es un reflejo de su dinamismo económico y social. Sin embargo, esta vitalidad a menudo viene acompañada de un desafío crónico: la congestión del tráfico. Kilómetros de atascos, minutos preciosos perdidos, contaminación acústica y atmosférica… Son realidades a las que Madrid, como capital vibrante que es, se enfrenta día tras día. Pero ¿y si la solución no estuviera en construir más carreteras o prohibir más vehículos, sino en hacer que la infraestructura existente sea mucho más inteligente? La respuesta ha empezado a tomar forma en nuestras calles con la llegada de los semáforos con inteligencia artificial, una revolución tecnológica que promete transformar la movilidad urbana.
En un mercado saturado de ofertas y, a menudo, de propuestas que apenas superan lo genérico, emerge de vez en cuando una noticia que detiene el pulso de