El mundo de los videojuegos es, por naturaleza, un ecosistema dinámico, sujeto a innovaciones tecnológicas, cambios de estrategia y, ocasionalmente, a mo
Madrid, la vibrante capital española, se transforma periódicamente en el epicentro de un fenómeno global que va más allá de lo meramente deportivo o del entretenimiento tradicional: la final europea de 'League of Legends'. No es solo un evento; es una experiencia inmersiva que congrega a decenas de miles de aficionados en estadios que habitualmente acogen conciertos de rock o partidos de fútbol, mientras millones más sintonizan desde sus hogares. La energía es palpable, los gritos de la multitud son ensordecedores y la atmósfera, electrizante. Pero, ¿qué fuerzas impulsan este gigantesco espectáculo? ¿Qué complejos engranajes se mueven tras bambalinas para dar vida a lo que a primera vista parece ser simplemente un videojuego en una pantalla grande? Detrás del rugido de los dragones y los "pentakills" que deciden campeonatos, se esconde una industria multimillonaria, una planificación logística meticulosa y un ecosistema cultural en constante expansión que merece ser explorado.