El 60% de las marcas usarán IA agéntica en 2028 para mejorar las interacciones individualizadas

Imaginemos un futuro no muy lejano, tan cercano como el año 2028, donde la interacción entre una marca y sus clientes deja de ser una serie de transacciones genéricas para transformarse en una conversación verdaderamente personal, anticipatoria y profundamente relevante. Este no es un escenario de ciencia ficción, sino una proyección tangible que nos acerca el análisis de expertos: se espera que el 60% de las marcas adopten la inteligencia artificial agéntica para redefinir y elevar la calidad de sus interacciones individualizadas. Esta cifra, que puede parecer audaz a primera vista, subraya una tendencia imparable en el panorama empresarial y tecnológico. Estamos al borde de una revolución en la experiencia del cliente, impulsada por sistemas capaces de no solo procesar información, sino de actuar y aprender de manera autónoma, personalizando cada punto de contacto de una forma que hasta ahora solo podíamos imaginar. ¿Estamos preparados para este salto cualitativo? ¿Qué implica realmente esta transformación para las empresas y, lo que es más importante, para los consumidores?

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La transición de Google Cloud: De la IA generativa a la agéntica

El panorama de la inteligencia artificial evoluciona a un ritmo vertiginoso, y cada anuncio de un gigante tecnológico marca un hito en esta carrera hacia el futuro. Recientemente, Google Cloud ha reafirmado una dirección que muchos expertos ya anticipaban, pero que ahora se consolida como la nueva frontera: la transición de la IA puramente generativa hacia la IA agéntica. Esta declaración no es meramente semántica; representa un cambio fundamental en cómo concebimos, diseñamos y desplegamos los sistemas de inteligencia artificial, abriendo un abanico de posibilidades que va mucho más allá de la mera creación de contenido. Estamos presenciando el nacimiento de una era donde la IA no solo responderá a nuestras preguntas o generará textos e imágenes, sino que tomará la iniciativa, razonará sobre problemas complejos y actuará de forma autónoma para lograr objetivos definidos. Es, sin duda, un salto cualitativo que promete redefinir la interacción humana con la tecnología y la automatización empresarial a una escala sin precedentes.

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