Bill Gates conversa con EL PAÍS sobre el desorden mundial y la salud global
En un mundo cada vez más interconectado, pero a la vez plagado de desafíos sin precedentes, la voz de figuras influyentes como Bill Gates adquiere una re
En un mundo cada vez más interconectado, pero a la vez plagado de desafíos sin precedentes, la voz de figuras influyentes como Bill Gates adquiere una re
Desde la invención de la imprenta hasta la llegada de Internet, la humanidad ha sido testigo de cómo ciertas mentes visionarias se atreven a pronosticar el futuro, a menudo con una precisión asombrosa, pero a veces con una anticipación que la tecnología de su época simplemente no podía igualar. Bill Gates, cofundador de Microsoft y una de las figuras más influyentes en la historia de la informática, es un claro ejemplo de este fenómeno. A lo largo de su carrera, Gates ha compartido innumerables predicciones sobre el rumbo de la tecnología y la sociedad, muchas de las cuales se han materializado de formas que él mismo ayudó a construir. Sin embargo, otras de sus visiones, aunque profundamente perspicaces en su concepción, parecían imposibles de alcanzar con las herramientas disponibles en su momento.
La irrupción de la inteligencia artificial (IA) ha pasado de ser una promesa futurista a una realidad palpable que está redefiniendo el panorama laboral
En una época donde la línea entre lo real y lo sintético se difumina con una velocidad asombrosa, una imagen icónica de finales del siglo pasado resurge
Desde hace años, las voces de la precaución en torno al uso de dispositivos móviles por parte de niños y adolescentes han resonado con una mezcla de escepticismo y aceptación. Entre ellas, una de las más destacadas y a menudo controvertidas ha sido la de Bill Gates. El cofundador de Microsoft, una figura que, irónicamente, ha moldeado gran parte del mundo digital en el que vivimos, no solo ha sido un firme defensor de limitar el acceso a las pantallas en sus propios hijos hasta la adolescencia, sino que también ha advertido consistentemente sobre los posibles peligros de la exposición temprana. Sus comentarios, que en su momento pudieron parecer una medida excesivamente restrictiva para muchos padres, o incluso una excentricidad de la élite tecnológica, están encontrando ahora un respaldo contundente en la ciencia. Un nuevo estudio, cuyas conclusiones emergen con una claridad alarmante, parece darle la razón, sugiriendo que tener un teléfono móvil antes de los 13 años podría tener repercusiones significativas y duraderas en la salud mental de por vida.
En un panorama tecnológico que avanza a una velocidad vertiginosa, donde la Inteligencia Artificial (IA) se erige como el nuevo faro de la innovación y l