Adiós a los pendrive USB, tarjetas de memoria y discos duros: el cristal indestructible que guarda información ilimitada durante siglos
En un mundo cada vez más digitalizado, la cantidad de información que generamos y consumimos crece a un ritmo exponencial. Fotografías, documentos, vídeos, archivos profesionales y recuerdos personales inundan nuestros dispositivos, obligándonos a una constante migración de datos entre pendrives, tarjetas de memoria, discos duros externos y servicios en la nube. Esta dependencia de soportes de almacenamiento con vida útil limitada y vulnerables a los elementos nos ha llevado a una batalla perpetua contra la obsolescencia tecnológica y la potencial pérdida de datos. Pero, ¿y si existiera una solución que prometiera no solo una capacidad virtualmente ilimitada, sino también una durabilidad que se mida en milenios, e incluso más allá?