En el vasto universo del desarrollo de software, la capacidad de resolver problemas de optimización es fundamental. Desde la planificación de rutas en aplicaciones de mapas hasta la gestión eficiente de flujos de datos en redes, encontrar el "camino más corto" es una tarea recurrente y crítica. ¿Alguna vez te has preguntado cómo tu GPS calcula la mejor ruta para llegar a tu destino, evitando el tráfico o minimizando la distancia? Detrás de esa magia, a menudo reside un algoritmo elegante y poderoso: el algoritmo de Dijkstra.
JavaScript es un lenguaje que se rehúsa a estancarse. Cada año, la especificación ECMAScript trae consigo mejoras que, en muchos casos, refinan la forma en que escribimos código y abordan patrones de programación modernos. Uno de estos patrones, cuya importancia no ha hecho más que crecer en los últimos años, es el de la inmutabilidad. Escribir código que evite la modificación directa de los datos originales no solo hace que nuestras aplicaciones sean más predecibles, sino que también facilita la depuración y promueve un estilo más funcional y declarativo.