La inteligencia artificial ha pasado de ser un concepto de ciencia ficción a una herramienta indispensable en nuestra vida diaria y profesional. En este
La era digital, si bien nos ha brindado una comodidad sin precedentes y una conectividad constante, también ha abierto puertas a nuevas amenazas que pone
La velocidad a la que la inteligencia artificial evoluciona es, a menudo, difícil de asimilar. Hace apenas un año, el lanzamiento de modelos de lenguaje como ChatGPT generó una ola de asombro y, para muchos, la palpable sensación de que la inteligencia artificial general (AGI, por sus siglas en inglés) estaba, quizás, al alcance de la mano. Los resultados que estos modelos ofrecían eran, en su momento, tan impresionantes, tan coherentes y tan versátiles, que la inversión necesaria para acceder a tales capacidades, que podríamos estimar en miles de euros —ya sea en forma de desarrollo, licencias o computación de alto rendimiento para proyectos específicos—, parecía justificada. Se hablaba de un umbral psicológico, de un costo de entrada a un nuevo paradigma tecnológico que, aunque elevado, prometía revolucionar casi cualquier industria.
Desde que la noticia emergió de las profundidades de Hollywood hace ya varios años, la idea de ver a Tom Cruise filmando una película en el espacio real, a bordo de la Estación Espacial Internacional (ISS), ha sido una quimera que ha cautivado tanto a los entusiastas del cine como a los amantes de la exploración espacial. Era un concepto tan audaz, tan intrínsecamente "Cruise", que parecía predestinado a redefinir los límites de la producción cinematográfica. Sin embargo, lo que alguna vez fue una visión prometedora, envuelta en el halo de la ambición sin límites y la innovación tecnológica, parece ahora estar navegando por aguas turbulentas, enfrentándose a obstáculos que podrían ser, para algunos, insuperables. Las recientes informaciones, aunque no siempre se articulan como un "anuncio oficial de cancelación", pintan un panorama desolador, sugiriendo que el gran sueño de Cruise podría estar más cerca del punto y final que de la fecha de lanzamiento. Para aquellos que esperábamos con ansias este hito, la noticia es, sin lugar a dudas, pésima.
La espera por cada nueva versión de iOS se ha convertido en un ritual para millones de usuarios alrededor del mundo. Con cada ciclo de desarrollo, Apple no solo refina lo existente, sino que introduce innovaciones que, en muchas ocasiones, marcan la pauta para la industria tecnológica. Mientras la imaginación colectiva ya divaga sobre las maravillas que traerá iOS 26.2, con sus promesas de una experiencia de usuario aún más fluida, inteligente y personalizada, la realidad es que no siempre es necesario esperar el lanzamiento oficial para empezar a vislumbrar y, en ciertos aspectos, incluso experimentar algunas de sus funcionalidades más esperadas. Muchas de las direcciones que toman los sistemas operativos ya están cimentadas en tendencias actuales o en capacidades latentes en el hardware y software que ya poseemos. ¿Te gustaría saber cómo puedes adelantarte a la curva y comenzar a integrar un pedazo del futuro de iOS en tu día a día? Prepárate, porque te desvelaremos siete áreas clave donde la anticipación es posible, permitiéndote "estrenar" estas funciones mucho antes que el resto.
La obesidad no es un problema exclusivo de los seres humanos; de hecho, se ha convertido en una epidemia silenciosa que afecta a un alarmante número de n
En una era donde la conectividad digital se ha infiltrado en casi todos los aspectos de nuestra vida, desde los dispositivos de entretenimiento hasta los
En un mundo laboral que evoluciona a una velocidad vertiginosa, pocas afirmaciones resuenan con tanta fuerza como la de que "el CV está muerto". Esta dec
En una era donde la frontera entre lo humano y lo artificial se diluye a pasos agigantados, la capacidad de discernir entre ambos se convierte en una habilidad cada vez más valiosa. ¿Qué sucede cuando la voz al otro lado de la línea, en una interacción aparentemente cotidiana, no pertenece a un ser humano, sino a un algoritmo diseñado para emularlo a la perfección? Este fue el interrogante que se resolvió de manera contundente para Pablo Álvarez, un experto en la materia, quien recientemente experimentó en primera persona cómo la inteligencia artificial ha logrado infiltrarse en un ámbito tan sensible como las llamadas comerciales. Su anécdota, que rápidamente ha captado la atención en diversos círculos, no solo subraya la sofisticación alcanzada por la IA conversacional, sino que también nos invita a una profunda reflexión sobre las implicaciones de estas tecnologías en nuestro día a día. Estamos asistiendo a un punto de inflexión donde la detección de la IA ya no es una mera curiosidad tecnológica, sino una necesidad para entender la naturaleza de nuestras interacciones. El "cazado" que Álvarez pronunció no fue un grito de victoria, sino una constatación de la nueva realidad que nos rodea, una realidad donde la indistinguibilidad es el nuevo estándar.
El Sol, nuestra estrella nutricia y la fuente primordial de toda energía en nuestro sistema, es también un cuerpo celeste dinámico y, en ocasiones, volát