La convergencia entre la inteligencia artificial más avanzada y el hardware de realidad aumentada ha sido una promesa recurrente en el mundo de la tecnología. Durante años, hemos fantaseado con un futuro en el que la información digital se integra de forma tan fluida en nuestro campo de visión que se vuelve indistinguible de la realidad física. Ahora, esa visión parece estar más cerca que nunca de materializarse. Google, un actor que conoce tanto el éxito fulgurante como los complejos desafíos de este espacio, se prepara para un relanzamiento ambicioso: sus primeras gafas inteligentes impulsadas por Gemini, programadas para llegar al mercado en 2026.
La esclerosis lateral amiotrófica (ELA) es una enfermedad neurodegenerativa progresiva que ataca las células nerviosas que controlan los músculos. Quiene
La noticia de que Sam Altman, el influyente CEO de OpenAI, ha expresado su incapacidad para imaginar la crianza de un recién nacido sin la ayuda de ChatG
En un mundo donde la frontera entre la inteligencia artificial y la creatividad humana se difumina cada vez más, ha surgido una noticia que promete redefinir por completo el panorama de la producción digital en España. La llegada de las nuevas funcionalidades de ChatGPT, permitiendo la interacción directa y gratuita con Adobe Photoshop y las herramientas PDF de Adobe, no es solo una actualización; es un cambio de paradigma que democratiza el acceso a capacidades profesionales avanzadas y potencia la eficiencia a niveles nunca vistos. Imagínese poder generar imágenes complejas, retocar fotografías o resumir documentos extensos con tan solo unas pocas palabras. Este escenario, que hasta hace poco parecía sacado de la ciencia ficción, es ahora una realidad tangible al alcance de usuarios en España, marcando un hito en la forma en que interactuamos con el software creativo y de gestión documental. La promesa es clara: mayor agilidad, menos barreras técnicas y un impulso sin precedentes para la creatividad y la productividad personal y profesional.
Imagínese recibiendo una llamada. En el identificador de llamadas, un número desconocido, quizás, pero al contestar, la voz al otro lado del teléfono es
La proliferación de estafas telefónicas y por mensajes de texto se ha convertido en una de las principales amenazas digitales para ciudadanos y empresas
La inteligencia artificial (IA) ha pasado de ser una promesa futurista a una realidad omnipresente en un tiempo récord. Los mercados financieros, siempre ávidos de la próxima gran revolución, han acogido esta tecnología con un entusiasmo palpable, reflejado en las valoraciones estratosféricas de empresas vinculadas al sector. Sin embargo, este fervor colectivo no ha tardado en evocar el eco de una de las mayores catástrofes financieras de la historia reciente: la burbuja de las 'puntocom' a finales de los años 90. Es una analogía que genera escalofríos en la memoria de muchos inversores y economistas. Curiosamente, en medio de esta efervescencia, las gestoras de fondos más reputadas, aquellas que manejan billones de euros en activos, parecen adoptar una postura matizada. Por un lado, descartan la existencia de una burbuja de IA en el presente, argumentando que los fundamentos económicos y la innovación real sustentan las valoraciones actuales. Por otro lado, y aquí radica la verdadera alarma, advierten con una claridad meridiana: si, contra todo pronóstico, se llegara a formar una burbuja y esta finalmente estallara, sus consecuencias serían considerablemente más devastadoras que las experimentadas con el estallido de la burbuja tecnológica de principios de siglo. Esta dualidad de perspectivas invita a un análisis profundo sobre la naturaleza de la innovación actual, los riesgos inherentes y las implicaciones para la economía global. ¿Estamos ante una nueva era de prosperidad tecnológica o caminamos, sin saberlo, sobre un terreno minado?
La promesa de una conectividad fluida entre dispositivos, independientemente de su sistema operativo, ha sido una quimera para muchos usuarios de tecnolo
Imagínese la escena: se encuentra en la carretera, quizás tras un incidente leve o una avería inesperada. Cumpliendo con la normativa, activa su baliza V
El mundo del entretenimiento digital está en constante evolución, y las noticias sobre fusiones y adquisiciones a menudo generan una mezcla de emoción y ansiedad entre los consumidores. Recientemente, el rumor de una posible adquisición de Netflix por parte de Warner Bros. Discovery ha circulado con fuerza, provocando una avalancha de especulaciones sobre el futuro de servicios tan queridos como HBO Max. La idea de que dos gigantes del streaming pudieran unirse bajo un mismo paraguas encendió debates sobre precios, catálogos y, sobre todo, la autonomía del usuario. En medio de esta vorágine de información, el CEO de Warner Bros. Discovery, David Zaslav, ha salido a la palestra para arrojar luz sobre la situación, ofreciendo una aclaración que, sin duda, tranquilizará a muchos. Su mensaje es claro y directo: tras una hipotética compra de Netflix, los usuarios de HBO Max tendrán la libertad de elegir si desean mantener su suscripción actual o si prefieren optar por un servicio combinado, pero sin imposiciones. Esta declaración no es menor, ya que aborda directamente una de las mayores preocupaciones de los suscriptores y sienta un precedente importante en cómo las empresas de medios gestionan las expectativas en un mercado cada vez más consolidado. Profundicemos en el impacto de estas palabras y lo que significan para el panorama del streaming.