2026 marcará el final de Windows 11… pero no será la versión que imaginas
El anuncio de que 2026 podría marcar el "final" de Windows 11 ha generado un revuelo considerable entre entusiastas de la tecnología, profesionales de TI
El anuncio de que 2026 podría marcar el "final" de Windows 11 ha generado un revuelo considerable entre entusiastas de la tecnología, profesionales de TI
Durante años, un "truco" o, más bien, un resquicio en la política de licencias de Microsoft, permitió a muchos usuarios activar sus copias de Windows 11
La búsqueda incansable del equilibrio perfecto entre potencia y portabilidad ha sido una quimera para la industria tecnológica durante décadas. Los usuar
En la era digital, la tranquilidad de comunicarnos con nuestros seres queridos o gestionar aspectos de nuestra vida cotidiana a través de aplicaciones como WhatsApp se da, a menudo, por sentada. Sin embargo, la sofisticación de las amenazas cibernéticas evoluciona a un ritmo vertiginoso, desafiando nuestras percepciones de seguridad y obligándonos a replantear nuestras defensas. Recientemente, ha surgido una modalidad de ataque que, por su astucia y aparente imposibilidad, ha encendido todas las alarmas en el ámbito de la ciberseguridad. Hablamos del secuestro de cuentas de WhatsApp sin necesidad de sustraer contraseñas, interceptar los omnipresentes códigos de verificación por SMS, ni recurrir a la clonación de la tarjeta SIM, un método que tradicionalmente ha sido uno de los pilares de la apropiación de identidades digitales. Esta nueva técnica es una clara muestra de cómo los ciberdelincuentes están explorando y explotando vías menos obvias, a menudo ligadas a la interconexión de servicios y a vulnerabilidades en procesos que damos por seguros. Es un recordatorio contundente de que la seguridad de nuestras comunicaciones no solo depende de la fortaleza de la aplicación en sí, sino también de la cadena de confianza que la rodea.
La irrupción de la inteligencia artificial (IA) ha pasado de ser una promesa futurista a una realidad palpable que está redefiniendo el panorama laboral
La seguridad en la carretera es un pilar fundamental para todos los conductores y usuarios. Cada vez que salimos con nuestro vehículo, asumimos una responsabilidad no solo por nuestra integridad, sino también por la de quienes nos rodean. En este contexto, la tecnología avanza para ofrecer soluciones que minimicen los riesgos, y una de las más relevantes en los últimos años ha sido la baliza de preseñalización de peligro V16. Este pequeño dispositivo, diseñado para sustituir a los tradicionales triángulos de emergencia, promete una mayor visibilidad y seguridad en caso de avería o accidente. Sin embargo, no todas las balizas V16 son iguales, y comprender la importancia de su homologación es vital. En un mercado inundado de opciones, es fácil caer en la trampa de adquirir un producto que, a primera vista, cumple con su función, pero que en realidad no satisface las exigencias legales y de seguridad establecidas. Esto no solo podría acarrear sanciones, sino que, lo que es más importante, podría poner en riesgo tu vida y la de otros en una situación de emergencia. Por ello, es crucial saber cómo verificar que tu baliza V16 no solo funciona, sino que está debidamente homologada y, de cara al futuro, preparada para la conectividad DGT 3.0. Te invito a seguir leyendo para asegurarte de que tu dispositivo cumple con todas las garantías.
Desde su comercialización a finales de los años 90, el wifi se ha erigido como la piedra angular de nuestra conectividad inalámbrica, transformando hogar
El mundo del gaming en Linux ha evolucionado exponencialmente en los últimos años, pasando de ser un nicho para entusiastas a una alternativa viable y, e
En un mundo cada vez más fascinado por los avances tecnológicos, donde la ciencia ficción se difumina con la realidad, el desarrollo de robots humanoides
En el ajetreado ritmo de vida actual, el tiempo se ha convertido en uno de nuestros recursos más preciados. Cada minuto cuenta, y las tareas domésticas que antes consumían horas, hoy buscamos optimizarlas al máximo. Entre ellas, el planchado de la ropa siempre ha figurado como una de las más tediosas y demandantes. ¿Cuántas veces hemos pospuesto una salida o nos hemos resignado a usar una prenda ligeramente arrugada por la simple pereza o falta de tiempo para encender la plancha, esperar a que caliente, montar la tabla y deslizar el pesado electrodoméstico metódicamente sobre cada fibra? Esa imagen, casi anacrónica, está a punto de convertirse en un recuerdo, gracias a la irrupción de una tecnología que promete revolucionar por completo el cuidado de nuestras prendas.