Análisis de Marvel vs. Capcom Infinite: buen videojuego, mediocre envoltorio

13/10/2017
Artículo original

Marvel vs. Capcom Infinite

Tras unos polémicos y tortuosos desarrollos y fases de promoción, Marvel vs. Capcom Infinite llega a las tiendas en una generación con grandes exponentes en el género de la lucha. ¿Está a la altura la mezcla de personajes icónicos de Capcom y la Casa de las Ideas? ¿Hay dónde rascar más allá de la tan cacareada crítica al aspecto artístico?En el tutorial básico de Marvel vs. Capcom: Infinite, ese centrado en enseñarnos los movimientos y distintas mecánicas que se dan en cada combate, se nos enseña antes a hacer un salto con dash en el aire que a hacer un salto básico. Es algo ilógico y poco coherente eso de hacer antes la tortilla que partir los huevos pero, más allá, es uno de tantos detalles (o detallitos, en este caso) que denotan un poco cuidado y ciertas “prisas” en la creación y el desarrollo de esta nueva entrega.

Marvel vs. Capcom es una saga de lucha longeva y respetada cuya tercera entrega lleva años siendo un referente en el género y una presencia indiscutible en grandes torneos como el EVO durante muchísimo tiempo. Sin duda, dentro de su estilo bombástico, algo más arcade y enfocado a los combos infinitos y el espectáculo en pantalla, el trabajo de Capcom fue, por aquel entonces, sobresaliente.

Para los despistados, como su propio nombre indica, esta saga une y enfrenta a personajes de dos “casas” que, a priori, tienen difícil encajar como son Capcom, una de las veteranas en esto de las consolas, y a Marvel, la reina indiscutible en el mundo del cómic y, cada vez más, en los blockbusters cinematográficos de acción. Aquí, por extraño que parezca, podemos enfrentar a Hulk contra Sir Arthur, el pequeño protagonista de Ghosts n’ Goblins.

Y sí, hablamos de una mezcla un poco extraña a priori que, sobre el papel, sigue dejándonos un cierto regusto de amalgama sin demasiado sentido, culpa casi siempre de un plantel que podría y debería haber estado mejor escogido en este caso. Pero, más allá de ello y las distintas polémicas que han rodeado el anuncio y lanzamiento del título, de las que hablaremos luego, ¿es Infinite un digno sucesor de la franquicia? ¿Podemos hablar de un contrincante digno en el género? En lo que va de generación hemos visto ya una más que notable cantidad de videojuegos de lucha de corte muy variado y de enfoques muy dispares: desde la rigurosidad y profundidad de sagas como Blazblue o Guilty Gear hasta alternativas algo más accesibles como ARMS o el reciente Pokkén Tournament o los valores clásicos, puestos al día, de franquicias como Mortal Kombat, Street Fighter o la jóven Injustice. Y sí, toda la industria parece esperar como agua de mayo ese Dragon Ball FighterZ que llegará de la mano de Arc System Works.

Marvel vs. Capcom Infinite no pretende competir con dicho título, quizá el más parecido por aquello de las batallas con varios personajes, ya que, en esta ocasión, Capcom ha querido apostar sin miedo por llegar a más jugadores y alejarse de ese planteamiento tan técnico y apabullante de anteriores entregas, motivo por el que jugadores noveles en el género podían verse abrumados y dejar pasar la saga en busca de propuestas más accesibles.

En corto, Infinite es un Marvel vs. Capcom rebajado con agua para que su sabor no desagrade o amargue a ningún jugador que se ponga a los mandos. Lo más evidente aquí es el paso de los combates 3vs3 a los 2vs2; esta reducción juega en favor de facilitar la elección de un equipo equilibrado, la combinación de ambos en forma de combos y, en general, aporta la sensación de tener un mayor control sobre lo que ocurre en pantalla. Es, como digo, el primer gran paso para alejarse de los combates excesivamente complejos y alambicados y atraer a un mayor espectro de público.

También se reduce la complejidad en el propio control, pasando de los ataques flojo, medio y fuerte de anteriores entregas a los puñetazos y patadas flojos y fuertes, acomodándolo todavía más al control en mando. Por el camino, además, son varias las mecánicas y sutilezas integradas para dar la bienvenida y acoger a aquellos que no hubieran disfrutado de entregas anteriores o vengan de títulos de lucha de corte más tradicional: ciertos combos se han simplificado notablemente, se ha facilitado la conexión entre combos distintos, la ejecución del Hyper Combo ha pasado a ser mediante la pulsación de dos botones y no una larga combinación, etc.

La novedad que entra en juego aquí para dar un poco de vida a los enfrentamientos viene heredada de ese mastodonte cinematográfico en el que Marvel lleva años trabajando: las gemas del Infinito que dan nombre a esta entrega. Antes de cada combate seleccionaremos una de las distintas gemas que nos proporcionarán poderes específicos y un ataque concreto bautizado como Infinity Storm: desde atraer a nuestro oponente, paralizarlo, hacerlo rebotar o lanzar un proyectil.

En cuanto a modos, la cosa sí sigue más o menos por los caminos tradicionales de la marca y de cualquier juego de lucha contemporáneo. Nos encontramos con un modo historia salteado con múltiples escenas de vídeo y combates especiales que nos va poniendo en la piel de los distintos luchadores y que cumple con creces como tal. Cierto es que recicla demasiado el mismo tipo de enemigo y que el principio es algo flojo pero, a nivel general, es más que suficiente.

También está, claro, el clásico modo arcade (una pena que recicle el jefe final del modo historia, eso sí) y la vertiente online de este Marvel vs. Capcom Infinite. Y es que parece que Capcom ha aprendido la lección después del pírrico contenido de Street Fighter V en su lanzamiento y aunque aquí no hablamos de una propuesta excesivamente boyante, sí que cumple con creces con lo que debería ofrecer una experiencia de este estilo. Además, en la línea de esas ganas de llegar y convencer al jugador menos experimentado, la vertiente competitiva cuenta con un servicio de matchmaking que acostumbrará a emparejarnos con rivales de nivel semejante al nuestro.

Pero si al principio hablábamos de cierta polémica, ahora toca meter las manos en harina: desde el primer momento tras un anuncio un tanto descafeinado y con poca entidad, la base de aficionados de la franquicia se preocupó por el look&feel de esta nueva entrega. Y es que el atemporal acabado cel-shading con clara influencia del cómic americano (por algo Marvel es uno de los dos pilares de la saga) entraba por los ojos desde el primer momento y ahora, en Infinite, nos topamos con una estética mucho más genérica y menos llamativa.

De hecho, muchas fueron las voces que se alzaron en contra de ciertos modelados y animaciones demasiado “baratos” e impropios de un producto de esta envergadura como, y esto se convirtió en todo un meme, la animación fácil de Chun-Li o las recreaciones de otros personajes como Hulka. Desde Capcom apostaron por no pronunciarse al respecto y, en general, la mala comunicación y las polémicas por un aspecto técnico y artístico algo mediocres hicieron de la fase promocional todo un desastre que, parece, le está jugando una mala pasada a la hora de vender. Comprobar que el primer DLC incluirá a Pantera Negra, un personaje con un set de movimientos prácticamente idéntico a uno de los que ya existe en el juego, tampoco ayuda. 7.5La ambición de Capcom con este Marvel vs. Capcom Infinite queda clara desde el primer momento: mediante simplificaciones y ciertas decisiones de diseño quieren llegar al máximo número de jugadores posible. Ahora, la saga sigue siendo espectacular y retante pero, sin duda, es una puerta de entrada mucho más cómodo para cualquier jugador.

Con todo, hablamos de una entrega que se disfruta muchísimo a los mandos pero que, por desgracia, ha perdido la rotundidad y el estilo técnico y artístico de la anterior entrega y que, a nivel de envoltorio, parece una entrega de segunda fila y no un producto que mezcla titanes del entretenimiento como Capcom o Marvel.- La capa estratégica que añaden las gemas del Infinito. - Su nuevo rumbo jugable: algo más accesible pero, en el fondo, con suma profundidad. - El contenido online funciona de maravilla y divierte. - Gráfica y artísticamente es mediocre. Un gran paso atrás, en personalidad, con respecto a MvsC 3. - La plantilla de personajes tiene ausencias importantes, sobre todo del lado de Marvel. - En general, se nota poco mimo a nivel de contenido y continente.