Un día entero sin Apple Watch: Una revelación inesperada

Durante mucho tiempo, el Apple Watch fue para mí ese compañero silencioso que siempre estaba ahí, pero al que rara vez dedicaba un pensamiento profundo. Lo usaba a diario, sí, para ver la hora, recibir notificaciones rápidas y registrar mis pasos, pero lo consideraba el eslabón más débil, el producto de Apple que menos justificación tenía en mi ecosistema personal. Era útil, sin duda, pero ¿infravalorado? Nunca se me había cruzado por la mente que pudiera serlo. Mi percepción cambió drásticamente, sin embargo, tras una experiencia tan sencilla como involuntaria: pasar un día completo sin él en mi muñeca. Lo que comenzó como un olvido fortuito terminó siendo una epifanía sobre la verdadera integración de la tecnología en nuestra vida cotidiana y cómo, a veces, aquello que damos por sentado es lo que más valor aporta sin que lo notemos.

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