Trampantojo: Saboteando a la IA

En el vasto lienzo de la inteligencia artificial, donde los algoritmos tejen intrincadas redes de datos y predicciones, surge un concepto que desafía la propia esencia de esta disciplina: el trampantojo. Originalmente, el trampantojo es una técnica pictórica que busca engañar la vista, creando una ilusión óptica que hace percibir algo que no está. En la era digital, esta antigua artimaña adquiere una nueva dimensión, transformándose en una forma estratégica de subvertir, desorientar o, en un sentido más provocador, "sabotear" a la inteligencia artificial. No hablamos de una destrucción maliciosa en el sentido estricto, sino de una manipulación sutil de los datos, los modelos o las percepciones que la IA construye, con propósitos tan diversos como la defensa de la privacidad, la crítica social o la búsqueda de una mayor robustez en los sistemas. Es un juego de espejos y humo digital, donde la realidad se distorsiona intencionadamente para que la máquina, tan lógica y precisa en apariencia, tropiece con su propia interpretación. Este post explorará el fascinante y complejo mundo del trampantojo aplicado a la IA, desentrañando sus motivaciones, sus técnicas y las profundas implicaciones éticas y técnicas que conlleva para el futuro de nuestra interacción con las máquinas inteligentes.

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2026, el año del fin de los mandos a distancia para el televisor: ahora cualquiera que esté sentado frente al TV podrá cambiar de canal

Imaginemos por un momento la escena: un sofá, una familia o un grupo de amigos reunidos, y un televisor. En el centro de esta imagen, durante décadas, ha existido un pequeño objeto rectangular, el árbitro silencioso de cada sesión televisiva: el mando a distancia. Este dispositivo, que ha sido tanto fuente de conveniencia como de pequeñas disputas por su posesión, ha dominado la interacción con nuestros televisores desde su invención. Sin embargo, estamos al borde de una revolución silenciosa que promete redefinir por completo esta experiencia. La predicción es audaz: para el año 2026, el tradicional mando a distancia podría convertirse en una reliquia del pasado, reemplazado por una interacción mucho más orgánica e intuitiva. La era donde "quien tiene el mando, tiene el poder" está llegando a su fin, dando paso a un futuro donde la interacción directa con el televisor será la norma, permitiendo que literalmente cualquier persona sentada frente a la pantalla pueda cambiar de canal con un simple gesto o una palabra.

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