¿Qué son las tecnologías profundas o ‘deep tech’?
En un mundo saturado de aplicaciones móviles, plataformas de redes sociales y servicios digitales que, aunque útiles, a menudo se construyen sobre tecnol
En un mundo saturado de aplicaciones móviles, plataformas de redes sociales y servicios digitales que, aunque útiles, a menudo se construyen sobre tecnol
En el vertiginoso mundo de las finanzas y la tecnología, pocas noticias capturan la atención con la misma intensidad que las grandes cifras y las aparentes contradicciones. El caso de Amazon es un claro ejemplo: los analistas más reputados del sector apuntan a que la compañía de Jeff Bezos y Andy Jassy posee un valor intrínseco que supera ampliamente los tres billones de dólares, una cifra astronómica que la colocaría en un selecto club junto a gigantes como Apple y Microsoft. Sin embargo, esta afirmación llega con un sorprendente contrapunto: en un lapso de apenas un mes, Amazon sufrió una pérdida de capitalización bursátil que rondó los 460.000 millones de dólares. ¿Cómo es posible que una empresa sea considerada intrínsecamente más valiosa de lo que el mercado refleja, especialmente después de una corrección tan severa? Esta dicotomía no es solo un rompecabezas para los inversores; es una ventana a la compleja relación entre el valor fundamental de una empresa y las fluctuaciones, a menudo emocionales y reactivas, de la bolsa de valores. Analicemos en profundidad los factores que subyacen a esta intrigante valoración y el contexto de su reciente vaivén bursátil.
En una era definida por la búsqueda incesante de conectividad global y la ambición de expandir nuestras capacidades más allá de la atmósfera terrestre, Europa ha reafirmado su prominencia en la carrera espacial. El reciente lanzamiento del cohete Ariane 64, la configuración más potente del nuevo lanzador pesado de la Agencia Espacial Europea (ESA) y Arianespace, no es solo un avance tecnológico; es una declaración de independencia, una demostración de capacidad y un puente hacia el futuro de las telecomunicaciones. Al lograr la proeza de poner en órbita 32 satélites de la constelación Amazon Leo (parte integral del ambicioso Proyecto Kuiper de Amazon), este evento no solo marca un hito para la industria espacial europea, sino que también acelera la promesa de internet de banda ancha asequible y accesible para millones de personas en todo el mundo. Este acontecimiento es un testimonio de décadas de investigación, desarrollo y colaboración internacional, culminando en un momento que resonará en los anales de la exploración espacial y la tecnología. La envergadura de esta misión es difícil de sobreestimar; no se trata solo de un cohete que sube al cielo, sino de un ecosistema completo de innovación que se materializa en órbita, abriendo nuevas posibilidades y consolidando el papel de Europa en el escenario espacial global.
Limpiar ventanas ha sido, desde siempre, una de las tareas más tediosas y, con frecuencia, menos gratificantes del mantenimiento del hogar. La recompensa de ver un cristal impecable, transparente y completamente libre de marcas es indudablemente atractiva, pero el camino para lograrlo suele estar plagado de inconvenientes y frustraciones. El proceso manual tradicional implica desde la engorrosa preparación de cubos llenos de agua y soluciones jabonosas, pasando por el uso de paños y rascadores que, más a menudo de lo deseado, dejan molestas pelusas, rayas o vetas. A esto se suma la complejidad de realizar verdaderas acrobacias para alcanzar las esquinas más difíciles o las partes superiores de ventanales muy altos. Todo esto sin olvidar el factor tiempo. En la ajetreada vida moderna, donde cada minuto cuenta, dedicar varias horas a la limpieza exhaustiva de ventanas puede parecer un lujo inalcanzable para muchos, o simplemente un sacrificio de tiempo libre que nadie desea hacer.
La inteligencia artificial (IA) ha pasado de ser una promesa futurista a una realidad omnipresente en nuestros dispositivos móviles. Cada nueva generació
El universo, vasto e incomprensiblemente complejo, nunca deja de asombrarnos con sus misterios. Cada nuevo descubrimiento es un paso más en nuestro inten
En la vanguardia de la transformación digital, la tecnología 5G se ha consolidado como un pilar fundamental para el desarrollo económico y social a nivel
La inteligencia artificial ha irrumpido en nuestras vidas con una velocidad asombrosa, prometiendo avances en medicina, eficiencia energética y comunicación. Herramientas como Gemini, el modelo de IA de Google, representan un pináculo de esta innovación, capaz de procesar información, generar texto, traducir idiomas y, en general, imitar la cognición humana de formas sorprendentemente sofisticadas. Sin embargo, como ocurre con cualquier tecnología de doble filo, su inmenso poder conlleva un riesgo inherente. La misma capacidad que la convierte en una herramienta revolucionaria para el bien, también la hace atractiva para aquellos con intenciones maliciosas. Recientemente, se ha encendido una señal de alarma: los ciberdelincuentes no han tardado en reconocer el potencial de estas avanzadas IA, y ya están utilizándolas para escalar, sofisticar y personalizar sus ciberataques, generando una nueva era en la guerra digital. Este artículo busca desentrañar cómo Gemini, y por extensión otras IA generativas, están siendo cooptadas por hackers y qué implicaciones tiene esto para nuestra seguridad digital.
Imaginen un mundo donde la frase "sin cobertura" sea una reliquia del pasado, una anécdota que contaremos a las futuras generaciones con una sonrisa nost
En la era digital actual, la velocidad y la eficiencia son pilares fundamentales para cualquier sistema informático, ya sea un ordenador personal, un ser