La bebida más consumida en España es la responsable de que nos gastemos más dinero de la cuenta en ropa y tecnología

23/06/2022
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Seguro que bebes café. Tú y toda tu familia. El café se toma en todos los hogares de nuestro país, que para algo estamos entre los 20 países que más café consumen por habitante (el primero es Finlandia).

Al café se le asocian todo tipo de beneficios. Reduce la posibilidad de sufrir Alzheimer, protege de las enfermedades cardiovasculares, protege a nuestro hígado, nos vuelve más productivos, mejora la concentración, combate la depresión...

Si quieres una lista con los mejores beneficios del café aquí te lo dejamos. Pero hoy venimos a hablar de una variante menos positiva de ingerir esta sabrosa bebida: las compras compulsivas.

Cafetera de cápsulas

Getty

Según un nuevo estudio, irse de compras tras beber café es una muy mala idea si nuestro bolsillo no puede sobrevivir a un buen gasto inesperado. O eso aseguran un grupo de científicos que ha hecho pruebas al respecto.

Los investigadores descubrieron que las personas que bebían una taza de café con cafeína antes de ir de compras gastaban un 50 % más de dinero y compraban casi un 30 % más de artículos que quienes bebían descafeinado o agua.

Los experimentos involucraron la instalación de una máquina de espresso en las entradas de una cadena minorista y una tienda de artículos para el hogar en Francia y una tienda por departamentos en España.

Al ingresar, a más de 300 compradores se les proporcionó una taza de cortesía, con aproximadamente la mitad de café que contenía alrededor de 100 mg de cafeína y el resto descafeinado o agua.

Los investigadores encontraron que la cafeína también afectaba el tipo de artículos que compraban las personas. Curiosamente, quienes lo tenían compraron más artículos no esenciales, como velas perfumadas y fragancias, que los demás compradores.

En palabras de los investigadores, este efecto del café es más fuerte para los productos "altamente hedónicos" y se atenúa para los productos "poco hedónicos". Es decir, en ropa o tecnología es más fuerte el efecto que en utensilios de cocina, por ejemplo.