Si no eres mecánico revisar el estado del motor de un coche no es una tarea sencilla. Solo los profesionales pueden cerciorarse de que todo está en su sitio de manera exhaustiva, aunque nosotros como usuarios podemos seguir unos pasos para comprobar que, en general, el estado de un motor es bueno. Vamos a repasar algunos puntos por si estás pensando en comprar un coche usado o simplemente quieres verificar que el motor de tu coche seguirá dándote alegrías.

Inspecciona posibles goteos

Este primer paso es sencillo, pues únicamente tendrás que tener los ojos bien abiertos. Lo ideal es mover el coche unos metros del aparcamiento para revisar que en el tiempo que ha estado aparcado no ha manchado el suelo con algún goteo. Si no puedes moverlo te tocará “hincar rodilla” para cerciorarte que el motor no goteo o expulsa algún líquido que debas de tener en cuenta.

Si lo encuentras tendrás que hacerte algunas preguntas. ¿La mancha es reciente o antigua? ¿Sigue goteando? Tras cerciorarte de que la mancha que se presenta ante tus ojos es del vehículo que estas inspeccionando puedes prestarle más atención para intentar averiguar de qué se trata. No te aconsejamos que la toques o ni mucho menos que uses otros sentidos para dar con la clave, simplemente que mantengas los ojos bien abiertos.

En general, y esto no una ley que siempre se cumpla, un fluido rojizo podría estar relacionado con la caja de cambios, un fluido negro con aceite del motor, un líquido marrón podría estar relacionado con la dirección y uno de tono verdoso o incluso anaranjado con refrigerante. Asegúrate, igualmente, que no se trata de agua que gotea tras haber sido lavado o que la expulsa el aire acondicionado…

Pon atención a los olores

Este paso también es bien sencillo, y es que volvemos a concentrarnos en observar aunque añadiendo otro sentido, el del olfato. No está de mal prestar atención a los olores que emite el motor, y solo deberás de alertarte cuando el olfato te manda señales preocupantes. Un fuerte olor a aceite o a combustible puede indicarnos que hay alguna fuga de importancia. Ten en cuenta que si el vehículo lleva parado mucho tiempo el olor puede despistarnos.

Otra posibilidad es el aroma ligeramente dulce del anticongelante. Esto puede ser por un derrame, pero aun así deberías revisar si hay fugas en el sistema de enfriamiento. En un motor frío se puede notar una película blanquecina o verdosa, un signo de que el refrigerante se ha evaporado. También puede presentarse un olor acre lo cual significa que habrá que revisar la batería.

Puede que alguna vez hayas escuchado la siguiente frase: “dime que olor tiene tu coche y te diré que avería tiene”. Agudizar tanto el sentido del olfato no es nada fácil así que nos centraremos en olores que nos llamen la atención. Un olor a jarabe o caramelos podría estar relacionado con el refrigerante y un fuerte olor a gasoil o gasolina podría ser una señal de alarma con el sistema de emisiones.

Observa el motor

Basta con observar el motor una vez abierto el capó para dar con cosas que no están bien, o podían estar mejor. Metal descubierto, pintura extraña, tierra, mugre… Todo esto puede darnos pistas. Aunque nos presenten el motor más limpio del mundo no te dejes llevar por la primera impresión, abre los ojos y observa cada detalle.

Si el motor está sucio o cubierto de tierra nos mostrará de manera más sencilla los rastros de posibles goteos de aceite o fugas de combustible. Pon atención a parte que luzcan demasiado brillantes, puede que sean elementos que han sido sustituidos. Si encuentras telarañas no debes alarmarte, puede que simplemente el coche lleve parado largos años pero la mecánica no tenga averías de gravedad.

Revisa los niveles

El primer nivel que debes revisar es el del aceite. Basta con coger la varilla, limpiarla y volver a introducirla. Cuando vuelvas a cogerla observa que hay aceite y que no está por debajo del indicador de la misma. Observa igualmente que está en óptimo estado y que no presenta demasiada suciedad. Aunque, en este caso, nos interesa saber al menos que el nivel es bueno.

Una vez hayas revisado el aceite busca, si es posible, la varilla de medición del fluido de la transmisión automática. Con ella harás la misma operación antes mencionada. Tras ello sigue revisando el resto de niveles, al menos los que puedas revisar. Niveles de fluidos de la dirección, frenos, refrigerante e incluso el de los limpiaparabrisas.

Estado de los filtros, turbo, gomas y bujías

Los filtros son elementos que deben estar en perfectas condiciones para asegurar el correcto funcionamiento del motor. Preguntar por el estado de los mismos es primordial, asegurándote que las revisiones han sido completadas de manera correcta. Si no puedes revisarlo tu mismo, pues no todos pueden ser revisados de manera sencilla o con garantías, tendrás que preguntar al dueño del coche si estás en plena operación.

De la misma manera, es también interesante revisar las gomas y diferentes manguitos del motor. Buscaremos grietas, si están deformadas o si han sufrido fugas que no hemos percibido antes. Si estás revisando un motor gasolina presta atención al sistema de bujías y si los cables están debidamente conectados.

Revisa el turbo y el capó antes de cerrarlo

Revisar el turbo tampoco es tarea fácil, pero sí el motor que estás revisando monta un dispositivo de sobrealimentación y es visible de manera sencilla puedes observar óxido o alguna fuga. Tras ello, mira la tapa del capó, justo la zona que está en contacto con el motor. Si el motor tiene fugas o quema aceite puede haber ennegrecido la zona. Esta zona puede darnos pistas incluso de posibles incendios.

Observa el tubo de escape y arranca el motor

Aún nos queda trabajo y es que el sistema de escape puede darnos información valiosa. Si no estás en un elevador no podrás revisar el circuito de escape pero siempre podrás ver la punta. Asegúrate que abunda el color gris ceniza por dentro, si está negro por dentro puede significar que hay demasiado combustible en la mezcla con aire. También podemos ver demasiada claridad y con ello indicarnos que hay demasiado aire en la mezcla y, con ello, un desgaste mayor de la mecánica.

Por último, y no menos importante, debes arrancar el motor y poner atención. ¿Arranca a la primera? ¿Queda algún testigo encendido en el cuadro de instrumentos? Si todo está como debería bájate y escucha el motor. Pon de nuevo atención a olores y agudiza el sentido del oído. Espera que pasen algunos minutos y coja la temperatura correcta para cerciorarte de que todo funciona como debería.

Este artículo fue publicado en Autobild por Enrique León.