Photoshop y su revolución de la fotografía digital

19/01/2019
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Photoshop y su revolución de la fotografía digital

Quién iba a pensar que este editor de imágenes se iba a convertir en la referencia de profesionales y aficionados a la fotografía digital. Empezó con unos sencillos filtros y en la actualidad sirve para hacer magia con cualquier imagen.

En su página oficial, lo primero que leemos sobre Photoshop es “Rediseña la realidad”. Y, a continuación, “Si puedes imaginarlo, puedes hacerlo gracias a Photoshop”. Puede que las aplicaciones móviles y las apps web le hayan quitado algo de protagonismo, pero Adobe Photoshop sigue siendo el rey del retoque fotográfico y es una referencia y un estándar para amateurs y profesionales.

En la actualidad está disponible mediante suscripción, y la familia Photoshop consta de varios programas y aplicaciones móviles y de escritorio, una puesta al día necesaria en los tiempos que corren, donde smartphones y tablets son tan o más potentes que nuestra computadora para procesar imágenes y retocar fotografías.

La historia de Photoshop sigue el patrón de otros grandes productos. Una buena idea que se lleva a cabo en la práctica y da pie a un programa que lo cambiará todo. Una gran empresa que reconoce el talento y decide comprar ese proyecto. Una comunidad que le dará apoyo durante años. Y el resto, lo hemos visto en primera persona si alguna vez has trabajado con Photoshop o has trasteado con él.

Veamos cómo nació esta herramienta de diseño y retoque digital, cómo eran sus primeras versiones y con qué novedades cambió la fotografía digital e hizo posible que cualquiera pudiera retocar imágenes sin meterse en un cuarto oscuro y sin usar tijeras y cinta adhesiva.

Dos hermanos, una idea

Thomas Knoll era estudiante en la Universidad de Michigan cuando empezó a escribir en su Macintosh Plus un programa que mostrara imágenes en escala de grises en monitores monocromos. Su nombre era Display, corría 1987 y cuando lo vio su hermano John, que en aquel entonces trabajaba nada más y nada menos que en Industrial Light & Magic, recomendó a Thomas que fuera más ambicioso y lo programara para ser un editor gráfico y no sólo un visor de imágenes.

Durante 1988, los hermanos Knoll dedicaron todo su tiempo y esfuerzo en Display, renombrado por el propio Thomas como ImagePro y más adelante Photoshop. La cosa iba en serio, hasta el punto que Thomas dejó temporalmente sus estudios y logró vender Photoshop al fabricante de escáneres Barneyscan, que distribuyó copias del programa con su producto. Esta versión de Photoshop, la 0.87, se distribuía con el nombre de Barneyscan XP.

Los hermanos Thomas y John Knoll. Fuente: The Computer History Museum

De visor de imágenes en blanco y negro a editor gráfico acompañando un escáner. ¿Siguiente parada? Silicon Valley. John Knoll mostró Photoshop a ingenieros de Apple y al director de arte de Adobe, Russell Brown. En ambos casos, la presentación fue un éxito pero Brown se adelantó y decidió comprar la licencia para distribuir Photoshop.

En los meses siguientes, los hermanos Thomas trabajaron para mejorar su programa. John escribía los primeros plugins mientras que Thomas seguía escribiendo código del programa principal.

En febrero de 1990, Photoshop 1.0 sale a la venta bajo el paraguas de Adobe y como una exclusiva para la plataforma Macintosh. En 2013 su código fuente fue donado al Computer History Museum. No fue hasta la versión 2.5 de noviembre de 1992 que Photoshop estuvo presente también para Windows.

La propia página del Computer History Museum dice que en diez años se vendieron más de 3 millones de copias de Photoshop.

Un futuro prometedor

La unión de Adobe y Photoshop se ha mantenido hasta la actualidad desde aquel primer acuerdo de abril de 1989 cuando el director de arte de Adobe Russell Brown vio lo prometedor que era aquel programa de edición de imagen.

Y si bien Photoshop 1.0 y 2.0 contaron con dos únicos desarrolladores trabajando en él, los propios hermanos Knoll, pronto se vio que Photoshop se convertiría en un pilar importante de un gigante como Adobe.

En cuanto a la relación de John y Thomas con Adobe, sus caminos fueron dispares. Como padre original de Photoshop, Thomas fue el desarrollador principal hasta la versión CS4 de 2008, veinte años como líder del proyecto, pasando a desarrollar más adelante la parte de Photoshop asociada a procesamiento de imágenes RAW.

Thomas Knoll, por su parte, trabajaba en Industrial Light & Magic cuando su hermano le enseñó Photoshop, y tras colaborar en las primeras versiones, tras la 2.0 volvió en exclusiva a su labor en Light & Magic, siendo supervisor de efectos visuales en sagas tan conocidas como Star Trek para cine y TV, Star Wars (Episodios I a III), Piratas del Caribe, Avatar o Pacific Rim.

Un estándar de facto

Si miramos la barra de herramientas de Photoshop 1.0 veremos iconos que se han mantenido en sucesivas versiones. Y si has trabajado con otras aplicaciones de retoque fotográfico seguramente habrás visto las mismas herramientas con iconos similares o idénticos en posiciones parecidas.

El primer Photoshop permitía corregir el color fácilmente cambiando balance, saturación y tonalidad, además de contar con herramientas de clonado, curvas y niveles. Luego vendrían los patrones, máscaras y la herramienta bolígrafo (2.0), capas y paletas de opciones con pestañas (3.0), ajustes en las capas y macros (4.0), la función Deshacer repetidas veces y el Lazo Magnético (5.0) y un largo etcétera.

Adobe Photoshop se ha convertido en una gigantesca suite de retoque fotográfico con herramientas que automatizan tareas y que permiten crear genialidades, a pesar del abuso que se hace desde ciertos sectores. De ahí que se convirtiera en un estándar del sector a golpe de nuevas funciones con cada versión.

Su impacto ha sido tal que dio pie a la expresión photoshopped en inglés, photoshopeado en castellano no admitido por la RAE. Es más, el nombre de Photoshop sirve en inglés como verbo para indicar que alguien ha manipulado una imagen, adaptado al castellano como photoshopear.

Photoshop no inventó la manipulación fotográfica, que ya existía en la era analógica. Pero el acceso a cuartos oscuros, tintas, exposiciones y retoque de negativos no estaba tan al alcance como una computadora y un software de retoque. Photoshop democratizó el retoque fotográfico y lo expandió en oficinas profesionales y hogares domésticos. Cualquiera con un mínimo de conocimientos, tiempo y esfuerzo, podía retocar imágenes y lograr resultados artísticos o mejorar fotografías desastrosas.

Otro aspecto que muestra la relevancia de Photoshop en la historia del software y del retoque digital es la gran cantidad de comunidades online dedicadas a esta herramienta. A esto se une la ingente lista de tutoriales, cursos y vídeos dedicados a cómo realizar cualquier tarea con Photoshop. Puede que sólo Excel o Premiere le hagan sombra en la cantidad de material de consulta disponible en librerías especializadas y en páginas web.

Es más, los recursos disponibles sobre Photoshop son muchos y variados, como plantillas, plugins, pinceles y otros elementos.

Pero no todo ha sido positivo. Para empezar, que una imagen tenga “Photoshop” se ha convertido en algo despectivo. Sólo hay que buscar “photoshop disaster” en internet para ver ejemplos del daño que ha hecho el mal uso de Photoshop. Hay varias páginas especializadas en este tema.

Otro tema polémico, el excesivo tamaño de ciertas versiones de Photoshop, en especial la serie CS, siendo considerado un bloatware por el excesivo consumo de memoria a través de procesos desconocidos. La introducción de nuevas funciones no siempre estaba a la par con el aumento de tamaño de un programa que monopolizaba el disco, la RAM, la CPU y la tarjeta gráfica, problema que con las últimas versiones se ha ido solucionando.

Las innovaciones de Photoshop

Casi 30 años de vida y actualizaciones que se sucedían cada año o varias veces al año, han dado para mucho. Algunas de las funciones de retoque fotográfico que consideramos naturales e imprescindibles en cualquier aplicación móvil o de escritorio surgieron primero en Photoshop. Estos son algunos ejemplos.

Varita mágica. Las herramientas de selección de Photoshop siempre han sido un gran acierto, ya que permiten elegir un elemento para eliminarlo, copiarlo o alterarlo mediante filtros y efectos. La varita mágica supone una manera automática de seleccionar algo con los mínimos ajustes posibles. Un antes y un después para retocar cualquier imagen.

Lazo magnético. Introducido en 1998 en Adobe Photoshop 5.0, el lazo magnético era la herramienta de selección más avanzada hasta la llegada de la varita mágica. Marcando puntos de contacto podías rodear un elemento para editarlo con independencia del resto de la imagen.

Efectos y filtros. ¿Qué sería de Instagram sin los filtros? Cualquier aplicación móvil que se precie relacionada con la fotografía cuenta con efectos para aplicar en una imagen. Pero todo empezó con Photoshop y ya en sus primeras versiones contaba con sencillos efectos que con los años se han expandido con efecto complejos y muy logrados.

Capas. No es fácil decir qué herramienta de Photoshop es la más revolucionaria, pero está claro que si sólo pudiéramos elegir unas pocas, las capas o layers serían una de ellas. Introducidas en 1994 con Photoshop 3.0, las capas permiten separar elementos para editarlos por separado o aplicar efectos manualmente manipulando capas con una misma imagen.

Tampón de clonar. Presente ya en Photoshop 1.0 (1990), con los años esta herramienta se ha ido mejorando para clonar no sólo tramas o colores planos sino también tonalidades y todo el espectro de color. Con el tampón es posible limar asperezas, arreglar imperfecciones e incluso borrar elementos como si nunca hubieran estado ahí.