Al margen de debates entorno a si LinkedIn sirve o no para encontrar trabajo, hay una cosa que sí es cierta: los reclutadores van a entrar en tu perfil. Unos lo harán directamente a través de la red social y otros tecleando tu nombre en Google para saber más acerca de ti, lo que al final les llevará al mismo punto.

Por eso es tan importante que lo tengas optimizado y apunto, y que saque de ti lo mejor como profesional. Empezando por una buena foto, siguiendo con elementos visuales que lo hagan más atractivo y terminando, como no, con el contenido (divido en extracto, experiencia profesional, aptitudes y logros).

El reto está en incluir en un espacio limitado toda la información necesaria para que resulte atractiva a quien la lea y proyecte una imagen de ti realista y a la vez ambiciosa, de forma que resultes interesante y quieran conocerte.

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Esto supone eliminar ciertos datos que no aportan nada a este objetivo e incluir aquellos que lo refuerzan.

El experto en marca personal William Arruda aconseja que eliminemos de nuestro perfil de LinkedIn cinco elementos muy concretos, dejando espacio a lo que interesa.

Aptitudes poco representativas

Redactar un email

A quién no le ha pasado que un día un contacto de la red de LinkedIn valida 3 ó 4 de nuestras aptitudes sin saber muy bien esta persona en qué estamos especializados.

Cuando esto ocurre más de una vez, ciertas aptitudes destacan por encima de otras que a lo mejor no no interesa que se vean, simplemente porque generan confusión acerca de nuestro perfil en lugar de aportar valor.

Es preferible que reduzcas la lista y tengas en primer lugar aquellas aptitudes que te definen como profesional. Arruga recomienda que incluso borres las que no te interesen, aunque tengan muchas validaciones (los contactos que te las ofrecieron no se enterarán).

Experiencia irrelevante

Currículo

Este es un clásico que aplica también a la redacción de un currículum. Si trabajas en el sector farmacéutico, te mueves en el sector finanzas o eres ingeniero/a (por citar algunos ejemplos), ¿qué aporta que en su día trabajaras de camarero o de dependiente?

No significa que te avergüences de ello, todos en algún momento dado hemos hecho trabajos de este tipo, pero ahora no aporta nada a tu valía profesional ni en tu perfil de LinkedIn. En todo caso puedes indicar habilidades que adquiriste desempeñando esos trabajos (gestión de equipos, de estrés, etc).

Foto inadecuada

Selfie

Por sorprendente que parezca, todavía hay quien descuida este aspecto, directamente careciendo de foto de perfil o porque aparece con su mascota, está recortada o es un selfie.

Resulta muy poco creíble decir en el extracto que uno es profesional o que atiende a los detalles, si tiene una foto de este tipo. Aquí puedes revisar algunos de los errores más comunes que cometen los usuarios con sus fotografías de LinkedIn.

Escribir en tercera persona

Redactar un email

Imagina lo extraño que resultaría tener una conversación con alguien que hablara de sí mismo en tercera persona. Sería raro y además pedante. El mismo efecto causa el perfil de LinkedIn de un usuario que describe lo que hace hace o lo que ha logrado como si se tratara de otro.

Inclusive los directivos de grandes compañías o los políticos hablan en primera persona, porque no hace falta evidenciar la importancia de lo que uno hace de esta manera; hay otras formas más sutiles y adecuadas de demostrarlo. Cuando escribes en primera persona creas una conversación entre tú y el lector, lo que ayuda a establecer una relación más auténtica y directa.

Extracto en blanco

Escribiendo en un ordenador portátil

La parte que más suele dejarse en blanco en los perfiles de Linkedin es el Extracto, entre otras razones, porque es una de las más amplias, para que el usuario se explaye y cuente qué es lo que le apasiona, lo que se le da mejor o a dónde quiere llegar. Todo ello requiere de un ejercicio de narrativa y de autorreflexión que no siempre es fácil y para el que se necesita inspiración.

Pero es una sección muy importante sin la cual el perfil de Linkedin quedaría casi reducido a un sCV. Y debe ser más que eso. No se trata de poner lo primero que nos venga a la cabeza, porque tampoco nos beneficiaría. Si quieres sacarle todo el partido a las 2000 palabras que abarca esta parte de tu perfil de LinkedIn, echa un vistazo a este post.